- El presidente del COE confirmó que populosos sectores insulares carecen de redes pluviales adecuadas.
- Las intensas precipitaciones del 31 de octubre dejaron más de 2.000 damnificados y una víctima mortal.
- La Fuerza Aérea y la Armada mantienen un puente logístico permanente para llevar ayuda alimentaria.
- Técnicos atribuyen el colapso a décadas de rellenos urbanos sobre hondonadas y quebradas naturales.
Las severas precipitaciones derivadas del fenómeno climático de El Niño desnudaron profundas carencias de infraestructura básica en el archipiélago insular de Galápagos. El presidente del Comité de Operaciones de Emergencia (COE), Roberto Luque, informó este miércoles 4 de noviembre de 2026 que la isla Santa Cruz afronta un grave déficit de canales hidráulicos de desfogue, precisando que populosos asentamientos como el barrio La Cascada no cuentan con redes técnicas de alcantarillado pluvial para evacuar las aguas lluvias.
Balance de daños y puente de auxilio en la isla Santa Cruz
El balance consolidado por los comités cantonales de operaciones de socorro cuantifica a más de 2.000 pobladores damnificados por el anegamiento repentino de sus viviendas y negocios familiares. Paralelamente, el sistema de emergencias ECU 911 confirmó el deceso de un ciudadano en el área rural de Bellavista, quien fue arrastrado por una fuerte correntada de lodo, piedras y restos vegetales generada por la saturación de los cerros.
La alcaldesa de Santa Cruz, Fanny Uribe, calificó la tormenta desatada el pasado 31 de octubre como el evento hidrometeorológico más destructivo en la historia reciente de la localidad. La funcionaria calculó que las labores de retiro de escombros, desalojo de sedimentos y restitución de la transitabilidad vial requerirán más de una semana de trabajo ininterrumpido con cargadoras frontales y volquetes municipales.
Frente al aislamiento temporal y la afectación de servicios, aeronaves de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) y buques de la Armada del Ecuador implementaron un corredor humanitario para transportar kits de descanso, raciones de víveres no perecibles, medicamentos esenciales y plantas potabilizadoras compactas. Estas medidas de contingencia se alinean con los despliegues de obras prioritarias y asignaciones de atención social para zonas críticas implementadas ante emergencias climáticas y desastres naturales en distintos cantones del país.
Falta de planificación y riesgos sobre el suelo volcánico
El titular del COE explicó que la vulnerabilidad de las zonas habitadas se originó en décadas de crecimiento urbano desordenado, donde se rellenaron zanjas naturales de escorrentía sin construir colectores subterráneos ni pasos de agua capaces de soportar crecidas extremas. El ministro confirmó una inspección técnica in situ para coordinar soluciones definitivas con las autoridades del Consejo de Gobierno de Galápagos.
Por su parte, cuadrillas especializadas de la Dirección del Parque Nacional Galápagos y evaluadores de la Secretaría de Gestión de Riesgos recorren los senderos protegidos y hábitats costeros para medir la afectación sobre especies endémicas y nidos de aves marinas. Las autoridades locales coincidieron en que la reconstrucción de Puerto Ayora demandará la formulación inmediata de un plan maestro de drenaje pluvial sustentable.
Peritos ambientales señalaron que la geología volcánica del archipiélago agrava el fenómeno: los mantos de basalto impermeable impiden que el agua se filtre con rapidez, generando torrentes superficiales de alta velocidad hacia el borde costero cuando las lluvias sobrepasan los umbrales históricos.
Preservación de ecosistemas marinos y turismo insular
Científicos de la Estación Charles Darwin monitorean la bahía Academia para verificar que el arrastre de sedimentos terrestres y residuos urbanos no altere la salinidad de los arrecifes coralinos ni comprometa la alimentación de tortugas marinas e iguanas de litoral. La fragilidad biológica de la reserva marina exige que el plan maestro de obras incorpore trampas de grasa y desarenadores en cada salida de descarga hacia el océano.
Las mesas técnicas provinciales acordaron diseñar reservorios de amortiguamiento y canales disipadores en las cotas altas para proteger el casco urbano, al tiempo que brigadas ciudadanas y operadores turísticos colaboran en la limpieza de muelles y accesos para restablecer la normalidad en la isla.
La comunidad insular y el sector hotelero reiteraron su compromiso de coordinar con los ministerios sectoriales para que las asignaciones presupuestarias se traduzcan en obras de ingeniería de largo aliento, garantizando la seguridad de las familias galapagueñas y de los miles de visitantes que recorren este patrimonio natural de la humanidad.









