- Arconel aprobó la normativa para implementar sistemas de baterías BESS en el sector eléctrico.
- El complejo Mazar servirá como nodo piloto para almacenar hasta 200 megavatios de respaldo.
- La inversión privada podrá participar bajo esquemas contractuales de largo plazo.
- El esquema busca evitar apagones programados mitigando la intermitencia en épocas de estiaje.
La Agencia de Regulación y Control de Electricidad expidió el nuevo marco normativo para incorporar sistemas de almacenamiento de energía con baterías a gran escala en el territorio nacional. La medida busca responder de forma estructural a la severa crisis energética que golpea al país y fortalecer la estabilidad del Sistema Nacional Interconectado mediante proyectos piloto en el austro.
El plan técnico contempla la instalación de equipos BESS (Battery Energy Storage Systems) en puntos estratégicos del sistema de transmisión, teniendo al embalse y central de Mazar como una de las infraestructuras prioritarias para su acoplamiento. Con esta infraestructura, el operador estatal CENACE podrá acumular excedentes energéticos en horas de baja demanda y despacharlos durante las horas pico sin sobreexplotar los caudales hídricos.
Regulación para el almacenamiento de energía con baterías
La resolución emitida por el directorio del organismo regulador fija los parámetros comerciales, operativos y de remuneración para los inversionistas interesados en desplegar esta tecnología. De acuerdo con informes de la Agencia Internacional de Energía, el despliegue acelerado de baterías industriales constituye el pilar más eficiente para estabilizar matrices eléctricas vulnerables a fluctuaciones climáticas.
El viceministerio del ramo detalló que el almacenamiento de energía con baterías permitirá brindar servicios complementarios de regulación rápida de frecuencia y soporte de voltaje, dos elementos críticos que suelen desbalancearse durante los periodos de sequía extrema. La meta oficial es captar más de USD 300 millones en capital privado durante las rondas de licitación previstas para el primer semestre del próximo año.
Asimismo, los análisis de despacho proyectan que la capacidad instalada inicial en Mazar alcanzará hasta 200 megavatios de potencia instantánea con una autonomía de descarga de cuatro horas consecutivas. Esto evitará racionamientos abruptos cuando los ríos Paute y Mazar experimenten descensos drásticos en sus caudales operativos.
Impacto industrial y mitigación de la vulnerabilidad hidroeléctrica
La dependencia superior al 70% de la generación hidroeléctrica ha dejado en evidencia la fragilidad del suministro nacional frente a sequías prolongadas en la cuenca amazónica. En meses pasados, el debate en torno a los requerimientos energéticos de la economía cobró fuerza en la región, tal como se analizó previamente respecto a las demandas de tarifas eléctricas y centros de datos en otros mercados en desarrollo.
Analistas del sector señalan que las baterías industriales no reemplazan a la generación base, pero otorgan una flexibilidad operativa indispensable para responder en cuestión de milisegundos a cualquier caída inesperada de voltaje. Según reportes de Reuters Energy, los costos de las celdas de litio-ferrofosfato han registrado una reducción global del 40% en los últimos dos años, facilitando su adopción en economías emergentes.
El Gobierno nacional remarcó que las empresas que califiquen para instalar estas baterías contarán con garantías de despacho prioritario y contratos de compra de potencia a 15 años plazo. La expectativa institucional apunta a que el primer parque de almacenamiento en el complejo Mazar comience sus pruebas de sincronización durante el último trimestre del ciclo operativo venidero.
Con esta medida, el país da un paso normativo significativo hacia la modernización de su parque energético, apostando por soluciones tecnológicas que reduzcan paulatinamente la necesidad de alquilar barcazas de generación térmica y barcos de emergencia en temporadas críticas. El proceso de licitación pública internacional convocará a consorcios de América Latina, Europa y Asia para asegurar transferencia tecnológica y mantenimiento calificado en el Austro.
La incorporación de estas unidades de almacenamiento permitirá además mitigar la congestión en las líneas de transmisión troncales que conectan la cuenca del Paute con los principales centros de consumo en Guayaquil y Quito. Durante los periodos de alta hidraulicidad, la energía vertida por rebose en las represas podrá ser capturada inmediatamente por los bancos de celdas electroquímicas, evitando el desperdicio de recursos renovables y asegurando una reserva estratégica disponible para los momentos en que la demanda supere la oferta hídrica disponible.









