Las elecciones seccionales 2027 se perfilan como un escenario determinante para la recomposición de fuerzas políticas en Ecuador, especialmente para la Revolución Ciudadana (RC), que en las últimas semanas ha experimentado transformaciones relevantes. Estos cambios no se limitan únicamente a la renovación de su dirigencia, con la elección de Gabriela Rivadeneira como presidenta del movimiento, sino que también se reflejan en el distanciamiento progresivo de figuras políticas clave.
En este contexto, los casos de Aquiles Álvarez, alcalde de Guayaquil, y Marcela Aguiñaga, prefecta del Guayas, concentran la atención del análisis político, ya que ambos llegaron a sus cargos en 2023 cobijados por la RC, pero ahora evalúan un camino electoral fuera de esa estructura.
Distanciamiento político y búsqueda de nuevas banderas
Por un lado, Marcela Aguiñaga formalizó su desafiliación del movimiento correísta y, además, confirmó públicamente su intención de buscar la reelección en la Prefectura del Guayas en las elecciones seccionales 2027, asegurando incluso contar ya con un casillero electoral. Por otro lado, Aquiles Álvarez ha mostrado una postura más cautelosa; sin embargo, ha reconocido que analiza su continuidad en la Alcaldía de Guayaquil, mientras mantiene un acercamiento evidente con el movimiento Renovación Total (RETO).
No obstante, este alejamiento de la RC plantea interrogantes relevantes sobre la capacidad de ambos líderes para conservar el arrastre electoral que históricamente ha caracterizado al correísmo.
El desafío del arrastre sin Rafael Correa
De acuerdo con el analista político Alfredo Espinosa, el principal obstáculo para quienes se alejan de la Revolución Ciudadana radica en la pérdida del efecto de arrastre que generaban tanto la figura de Rafael Correa como la estructura partidaria. Desde esta perspectiva, la visibilidad política o la convocatoria a eventos multitudinarios no necesariamente se traduce en votos efectivos durante las elecciones seccionales 2027.
Asimismo, Espinosa advierte que, en el actual escenario electoral, solo ADN y la RC mantienen una presencia sólida a nivel nacional, mientras que el resto de organizaciones políticas permanece en la marginalidad electoral.
Emancipación estratégica sin ruptura ideológica
En contraste, el estratega Andrés Jaramillo plantea una lectura distinta. Según su análisis, las candidaturas por fuera de la RC no implican una ruptura ideológica, sino una emancipación estratégica orientada a conservar electorado sin depender de una dirigencia que, a su criterio, ya no logra cohesionar ni proyectar un relato político convincente.
Por tanto, las elecciones seccionales 2027 no solo medirán la fuerza individual de figuras como Aguiñaga y Álvarez, sino que también evidenciarán si el correísmo mantiene su capacidad de ordenar políticamente a sus cuadros o si, por el contrario, enfrenta un proceso de desgaste estructural.
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Fuente:
www.expreso.ec
