Puntos clave de la noticia
- Aumento significativo de la cota: El reservorio de Mazar subió de 2.124 metros a 2.127,9 metros sobre el nivel del mar, alejándose temporalmente de su cota mínima crítica de 2.115 msnm.
- Conjunción de lluvias y menor consumo: El alivio hídrico fue posible por los temporales registrados en la cuenca del río Paute y el receso productivo del asueto nacional.
- Cautela de los especialistas: Operadores del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) advierten que la recuperación es frágil y que se requiere mantener el ahorro energético.
El respiro hídrico en el corazón del complejo hidroeléctrico Paute
El balance técnico del sector energético ecuatoriano arrojó una noticia alentadora al término del asueto de noviembre: el embalse de la central hidroeléctrica Mazar, considerado el reservorio de regulación más estratégico de la matriz de generación del país, experimentó una importante recuperación de casi cuatro metros en su nivel de almacenamiento de agua.
De acuerdo con las mediciones oficiales del Operador Nacional de Electricidad (Cenace), la cota del embalse pasó de bordear los preocupantes 2.124 metros en los días previos a ubicarse en 2.127,9 metros sobre el nivel del mar (msnm). Este ascenso permite tomar un respiro frente al fantasma del apagado forzoso de sus turbinas, situando el espejo de agua a casi trece metros por encima de su cota mínima operativa de emergencia, fijada en los 2.115 msnm.
Este repunte se debió a una combinación providencial de dos factores: por un lado, las intensas precipitaciones caídas en la región del Austro ecuatoriano, que incrementaron sustancialmente los caudales tributarios de los ríos Tomebamba, Yanuncay, Tarqui y Machángara que alimentan la cuenca del Paute; y por otro, la notable caída en la demanda nacional de electricidad derivada de la paralización industrial y comercial propia de los cuatro días de descanso obligatorio.
Vulnerabilidad estructural y la necesidad de sostener medidas de ahorro
A pesar de este respiro momentáneo, los ingenieros hidrólogos y analistas del sector coinciden en señalar que la crisis eléctrica que atraviesa el Ecuador dista mucho de estar resuelta. Para alcanzar su cota máxima de llenado y garantizar una reserva suficiente para los meses de estiaje prolongado, el embalse de Mazar todavía debe subir más de 25 metros hasta alcanzar los 2.153 msnm, una meta que demandará varias semanas de lluvias sostenidas en las cabeceras andinas.
El funcionamiento del complejo Paute Integral —compuesto por las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora, que en conjunto aportan más de 1.750 megavatios de potencia al sistema interconectado— continuará dependiendo de una rigurosa planificación operativa. Con la reanudación plena de las actividades laborales en fábricas y comercios, el consumo diario de energía volverá a repuntar con fuerza, poniendo a prueba el colchón hídrico acumulado durante el feriado.
Desde el Ministerio de Energía y Minas se enfatizó que el país no puede relajar las pautas de uso eficiente de la electricidad en hogares e industrias. La incorporación de barcazas flotantes y la adquisición de motores térmicos terrestres continúan siendo pilares indispensables para evitar que nuevas sequías en la cordillera oriental desencadenen nuevos esquemas de desconexión forzada en las semanas venideras.
Fuente original: Ecuavisa









