- El creador de himnos como ‘Mi viejo’ y ‘Para el pueblo lo que es del pueblo’ falleció a los 81 años dejando un inmenso legado.
- En 1976, un comando intentó secuestrarlo en Buenos Aires, obligándolo a esconderse en el campo y luego huir hacia Europa.
- Su exilio en Italia y España transformó su producción musical, dotando a sus composiciones de un compromiso social indeleble.
La partida física del querido cantautor ítalo-argentino Piero Antonio Franco De Benedictis, universalmente conocido como Piero, a los 81 años de edad, ha conmovido a varias generaciones de latinoamericanos. Más allá de sus inolvidables melodías como ‘Mi viejo’, ‘Llegando, llegaste’ y ‘Los americanos’, su biografía estuvo marcada por el coraje frente a la persecución política durante los años más oscuros del cono sur.
A comienzos de 1976, en medio del clima de violencia que desembocó en la dictadura militar argentina, Piero fue blanco directo de la represión. Un comando paramilitar intentó secuestrarlo en las inmediaciones de su domicilio en Buenos Aires. Alertado providencialmente por vecinos y allegados, el músico logró eludir la emboscada por escasos minutos, iniciando una carrera contrarreloj para salvar su vida.
El tenso episodio de 1976 que marcó su destino personal y artístico
Durante varias semanas permaneció oculto en zonas rurales de la provincia de Buenos Aires, cambiando constantemente de refugio mientras sus canciones eran retiradas del aire y prohibidas en las emisoras de radio por su mensaje solidario y crítico con las injusticias sociales.
El refugio europeo y el regreso triunfal como símbolo de la democracia
Finalmente, con el apoyo de diplomáticos y amigos, Piero logró salir clandestinamente rumbo a Italia, la tierra natal de su infancia, para luego radicarse en España. En Europa continuó componiendo, canalizando el dolor del destierro en obras cargadas de humanismo, esperanza y resistencia pacífica que resonaron en todo el mundo hispanohablante.
Su regreso a los escenarios en los años ochenta coincidió con la recuperación de la vida democrática en el continente, consagrándolo para siempre como una de las voces más honestas y entrañables de la canción popular iberoamericana.
Con información de El Comercio.









