Un vínculo directo entre la autonomía infantil y el bienestar parental
Fomentar la autonomía en menores con trastornos del neurodesarrollo constituye un factor determinante para su desarrollo funcional. Además, repercute directamente en la salud física y mental de sus cuidadores. Esta relación ha sido confirmada por un estudio realizado por el Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento de la Universidad de Granada. La investigación se desarrolló en colaboración con la Universidad de Castilla-La Mancha.
El análisis se centró en la conexión entre el estrés parental y el desempeño cotidiano de niños y niñas con trastornos del neurodesarrollo. En este contexto, los investigadores destacan que fomentar la autonomía en menores con trastornos del neurodesarrollo genera beneficios que trascienden el ámbito individual. De este modo, el impacto positivo se extiende al conjunto del sistema familiar.
Metodología del estudio y perfil de las familias participantes
El estudio contó con la participación de 89 progenitores. En concreto, participaron 43 padres y 46 madres de menores con edades comprendidas entre los 3 y los 12 años. El objetivo principal fue analizar cómo las dificultades en funciones ejecutivas y procesamiento sensorial influyen en el bienestar parental. Todo ello se evaluó desde la perspectiva de avanzar hacia una mayor autonomía funcional.

Los resultados evidenciaron relaciones significativas entre las variables analizadas. A mayores dificultades en el funcionamiento ejecutivo y sensorial de los menores, mayores niveles de estrés percibido en los cuidadores. Asimismo, se observó una reducción en la calidad de vida física de padres y madres. Este hallazgo refuerza la necesidad de fomentar la autonomía en menores con trastornos del neurodesarrollo de forma estructurada.
Impacto de las actividades diarias en la salud del cuidador
Otro resultado relevante se relaciona con el desempeño en las actividades de la vida diaria. El estudio mostró que un menor nivel de autonomía en estas tareas se asocia con una peor salud física del cuidador. Por consiguiente, fomentar la autonomía en menores con trastornos del neurodesarrollo desde edades tempranas se perfila como una estrategia preventiva clave.
El trabajo, titulado Quality of life and parental stress related to executive functioning, sensory processing, and activities of daily living in children and adolescents with neurodevelopmental disorders, fue publicado en la revista científica PeerJ. Esta publicación respalda el rigor metodológico del análisis realizado.
Una relación bidireccional con efectos positivos
Los resultados sugieren una relación bidireccional clara. Promover la autonomía infantil favorece la independencia progresiva del menor. Al mismo tiempo, reduce la carga emocional y física de quienes ejercen el cuidado diario. Por ello, fomentar la autonomía en menores con trastornos del neurodesarrollo se consolida como una estrategia esencial para el bienestar familiar.
El estudio subraya que el cuidado va más allá de la atención básica. Implica adaptación constante, apoyo emocional y recursos adecuados. Comprender el valor de la autonomía permite construir entornos familiares más saludables, resilientes y sostenibles a largo plazo.
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