- Estaciones meteorológicas registraron más de 180 milímetros de agua en menos de doce horas.
- El volumen pluviométrico superó los picos más severos del fenómeno climático de 1997-1998.
- Avenidas principales, pasos a desnivel y sectores suburbanos quedaron bajo el agua.
- La marea alta en el río Guayas bloqueó el desfogue natural de las compuertas de marea.
La ciudad de Guayaquil enfrenta lluvias récord con acumulaciones pluviométricas extraordinarias que superaron las marcas históricas registradas durante los eventos más destructivos del Fenómeno de El Niño en 1997. Las estaciones automáticas ubicadas en el norte y centro de la urbe cuantificaron más de 180 litros de agua por metro cuadrado en una sola jornada continua.
El colapso simultáneo de los sistemas de alcantarillado pluvial se vio agravado por la coincidencia con un ciclo de marea viva en el río Guayas y el estero Salado, lo que impidió la apertura de las compuertas de alivio y provocó que el agua rebasara veredas, inundando locales comerciales y viviendas en sectores como Urdesa, Sauces, Alborada y el centro histórico.
Colapso de colectores y saturación hidrológica en el puerto principal
El temporal histórico desatado sobre Guayaquil coincidió con la marea alta en el río Guayas y el estero Salado, fenómeno oceanográfico conocido como aguadulce que impide el desfogue natural de las aguas lluvias a través de las compuertas de marea de la urbe. Avenidas estratégicas del norte y centro de la ciudad como la Juan Tanca Marengo, la Víctor Emilio Estrada y la avenida de las Américas quedaron convertidas en ríos caudalosos, atrapando a decenas de vehículos y obligando a los transeúntes a caminar con el agua a la cintura.
Equipos de emergencia de la concesionaria Interagua y del Municipio desplegaron camiones hidrocleaners para destapar sumideros colapsados por la acumulación masiva de plásticos y sedimentos arrastrados desde las colinas circundantes, mientras cuadrillas de bomberos rescataban a personas atrapadas en pasos a desnivel anegados.
Respuesta operativa municipal y activación de albergues
La empresa pública Segura EP coordinó el monitoreo de más de un centenar de cámaras de videovigilancia para desviar el tráfico pesado hacia rutas perimetrales y asistir a los sectores más vulnerables de la periferia sur y el noroeste de la ciudad. Técnicos municipales señalaron que la intensidad de las precipitaciones sobrepasó en más de un 40% la capacidad de diseño del sistema de alcantarillado pluvial histórico, evidenciando la necesidad de megacolectores subterráneos.
Boletines técnicos emitidos por el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) confirmaron que el núcleo de tormenta descargó en pocas horas el equivalente al volumen de agua proyectado para todo el mes de octubre, catalogando el evento hidrometeorológico como una anomalía climática severa.
Por su parte, la empresa municipal de agua potable y alcantarillado Emapag EP desplegó camiones hidrosuccionadores para destapar sumideros colapsados por botellas plásticas y residuos sólidos arrojados de forma irresponsable en la vía pública.
Decenas de vehículos quedaron atrapados en pasos a desnivel con motores averiados, obligando a agentes de tránsito a desviar la circulación y habilitar corredores seguros para ambulancias y unidades de bomberos.
Esta emergencia metropolitana se suma a los estragos en cantones vecinos donde los eventos hidrológicos extremos donde se registran lluvias que multiplican los promedios, paralizando temporalmente las actividades educativas y comerciales del Gran Guayaquil.
El Comité de Operaciones de Emergencia Cantonal recomendó a empresas privadas priorizar el teletrabajo mientras cuadrillas municipales limpian los canales colectores.









