La hidratación adecuada es un proceso fisiológico esencial para el organismo. Sin embargo, continúa rodeada de creencias imprecisas. Estas ideas erróneas influyen negativamente en la salud cotidiana. Aunque el agua constituye la mayor parte del cuerpo humano, su consumo adecuado suele subestimarse.
Según una encuesta de CivicScience realizada en 2023, casi la mitad de los adultos en Estados Unidos no alcanza la ingesta diaria recomendada de agua. Esta situación resulta preocupante. Mantener una hidratación adecuada es una de las estrategias más simples para preservar el bienestar general.
La importancia real de la hidratación en el organismo
La hidratación participa en la regulación térmica del cuerpo. Además, interviene en la lubricación articular y la digestión. También favorece la desintoxicación metabólica. Asimismo, permite el transporte eficiente de nutrientes y la producción energética celular.
Investigaciones recientes de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos asocian una hidratación adecuada con menor riesgo de enfermedades crónicas. De igual forma, se relaciona con una reducción de la mortalidad prematura. Incluso se vincula con un menor envejecimiento biológico acelerado.

Dana Cohen, médica especializada en medicina integrativa, advierte que muchas personas viven con deshidratación leve persistente. Este estado puede provocar fatiga crónica y cefaleas frecuentes. Además, puede generar falta de concentración y dolores articulares. En algunos casos, causa antojos confundidos con hambre.
Mito 1: es obligatorio beber ocho vasos de agua diarios
La recomendación de consumir casi dos litros diarios está profundamente arraigada. No obstante, las necesidades hídricas varían según el tamaño corporal. También dependen de la actividad física y el entorno climático. El Instituto de Medicina establece recomendaciones diferenciadas para hombres y mujeres.
Mito 2: la sed siempre indica cuándo hidratarse
La sed no es un indicador inmediato. En muchos casos, aparece cuando ya existe un déficit hídrico leve. Este fenómeno se acentúa en adultos mayores. Con la edad, el mecanismo de la sed pierde sensibilidad.
Incluso una reducción del uno por ciento del agua corporal afecta el rendimiento físico. También altera la función cognitiva. Estudios muestran cambios en la memoria y el estado de ánimo. Estas alteraciones mejoran tras una hidratación adecuada.
Mito 3: solo los líquidos hidratan
Aproximadamente el veinte por ciento del agua diaria proviene de los alimentos. Frutas, verduras y sopas contribuyen significativamente. Productos como sandía, pepino y tomate resultan especialmente eficaces. Estos alimentos fortalecen la hidratación adecuada de forma natural.
Mito 4: beber grandes cantidades de golpe es mejor
El consumo excesivo puede provocar hiponatremia. Esta condición implica una dilución peligrosa del sodio corporal. Aunque es poco frecuente, puede generar síntomas neurológicos graves. Por ello, se recomienda beber de manera constante y moderada.
Mito 5: el café y el té deshidratan
Este mito carece de fundamento científico. Las bebidas con cafeína también aportan líquidos. Asimismo, el agua con gas hidrata igual que el agua natural. La clave sigue siendo una hidratación adecuada y equilibrada.
Mito 6: las bebidas deportivas siempre son superiores
Durante ejercicios cortos o moderados, el agua es suficiente. Sin embargo, en entrenamientos prolongados puede ser útil añadir electrolitos. La hidratación debe iniciar antes del ejercicio. Además, debe mantenerse durante la actividad. Finalmente, debe continuar después.
Fuente: panoramaecuador.com
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