La provincia de Imbabura despliega una amplia agenda por Semana Santa que no solo fortalece la tradición religiosa, sino que busca dinamizar el turismo y la economía local en todos sus cantones.
Una agenda que mezcla tradición y desarrollo económico
Durante la primera semana de abril de 2026, Imbabura se convierte en un destino clave con procesiones, ferias, rutas gastronómicas y eventos culturales. Estas actividades no solo reflejan la fe de la población, sino que también generan movimiento en sectores como hotelería, comercio y emprendimientos.

Las autoridades destacan que esta estrategia busca atraer tanto a turistas nacionales como extranjeros, posicionando a la provincia como un referente en estas fechas.
Ibarra y Otavalo: epicentro de la gastronomía y la fe
En Ibarra, la Ruta de la Fanesca y la Ruta del Dulce y de la Fe integran a decenas de establecimientos, combinando tradición culinaria con actividades religiosas como procesiones y recorridos por el Centro Histórico.
Por su parte, Otavalo ofrece un enfoque intercultural, con viacrucis en sus calles principales y eventos gastronómicos como el tradicional festival del “caldo de 31”, consolidándose como uno de los principales atractivos del feriado.
Urcuquí y Cotacachi fortalecen identidad y turismo
En Urcuquí, las representaciones vivientes de la pasión de Cristo, con más de 100 años de tradición, reúnen a miles de visitantes cada año, convirtiéndose en un símbolo cultural de la provincia.
Mientras tanto, Cotacachi combina actividades religiosas con ferias de emprendimiento, desfiles de moda en cuero, conciertos y presentaciones culturales, diversificando su oferta turística.
Antonio Ante apuesta por la gastronomía tradicional
En Antonio Ante, la Feria del Cuy en Chaltura se posiciona como uno de los principales atractivos, integrando gastronomía, cultura y emprendimientos locales.
Este tipo de eventos fortalece la identidad regional y genera ingresos para productores y comerciantes.
Semana Santa como motor económico
La diversidad de actividades en los seis cantones de Imbabura evidencia que esta celebración va más allá de lo religioso. Se trata de una estrategia integral que impulsa el turismo, promueve la cultura y dinamiza la economía local.
Fuente: La Hora Ecuador
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