- Ken Salazar enfatizó que la integración productiva entre México, Estados Unidos y Canadá es indispensable para competir con Asia.
- Las declaraciones surgen en respuesta a propuestas de Donald Trump sobre nuevos aranceles automotrices y renegociación del T-MEC.
- El embajador subrayó la cooperación en seguridad fronteriza, combate al fentanilo y regulación de flujos migratorios compartidos.
- Sectores empresariales de ambos lados de la frontera solicitaron certeza jurídica para proteger inversiones industriales millonarias.
Defensa del bloque económico trilateral ante la retórica electoral
El embajador de los Estados Unidos, Ken Salazar, pronunció un enérgico discurso en defensa de la alianza norteamericana, remarcando que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) constituye el motor económico más competitivo del planeta. El diplomático afirmó que fragmentar esta relación mediante tarifas unilaterales debilitaría la posición geoestratégica de la región frente al crecimiento productivo de China en los mercados internacionales.
El pronunciamiento cobra relevancia tras los comentarios de Donald Trump respecto a la imposición de gravámenes extraordinarios a los vehículos ensamblados en territorio mexicano y su intención de renegociar de forma agresiva los capítulos comerciales del tratado. La discusión sobre equilibrios diplomáticos y soberanía se relaciona con el plano internacional reportado en el recibimiento de cartas credenciales por parte del presidente Noboa en el Palacio de Carondelet.
Seguridad fronteriza, fentanilo y facilitación aduanera
Salazar puntualizó que la alianza económica es inseparable de la corresponsabilidad en materia de seguridad fronteriza. Hizo hincapié en las operaciones conjuntas contra el tráfico ilícito de precursores químicos de fentanilo y las redes trasnacionales de tráfico de personas que operan a lo largo de los más de 3.000 kilómetros de frontera compartida.
Informes elaborados por el Departamento de Estado de los Estados Unidos confirman la modernización tecnológica de los puertos de entrada terrestres mediante escáneres no intrusivos que agilizan el tránsito diario de mercancías valuadas en miles de millones de dólares. Ambas administraciones mantienen mesas de trabajo bilaterales para consolidar cadenas de suministro seguras y transparentes.
Certeza para los inversionistas y horizonte de revisión del T-MEC
Cámaras de comercio e industrias manufactureras asentadas en las ciudades fronterizas han manifestado su respaldo al mensaje de Salazar, insistiendo en que el nearshoring requiere estabilidad regulatoria para concretar planes de expansión a largo plazo. La cláusula de revisión programada para el tratado comercial en 2026 será un momento definitorio para la continuidad de las reglas de origen en sectores estratégicos.
Analistas de la Organización Mundial del Comercio sostienen que la complementariedad entre los tres países norteamericanos es irreemplazable para la resiliencia energética y tecnológica global. Salazar reiteró que la prosperidad compartida es la vía más efectiva para garantizar estabilidad democrática y paz en toda América del Norte.
El representante diplomático enfatizó que los tres países miembros del tratado comparten cadenas productivas integradas donde los insumos industriales cruzan la frontera múltiples veces antes de convertirse en productos finales terminados, por lo que cualquier interrupción arancelaria afectaría directamente los costos de vida de las familias en las tres naciones.
Organizaciones empresariales binacionales respaldadas por la Cámara de Comercio de EE. UU. coincidieron en que la certidumbre jurídica es indispensable para mantener el flujo de inversiones en electromovilidad, semiconductores y energías limpias en todo el territorio norteamericano.
La integración económica alcanzada en el marco del T-MEC ha permitido a Norteamérica consolidar un mercado de más de quinientos millones de consumidores y posicionarse como una de las regiones más interconectadas del planeta. La complementariedad de las industrias automotriz, aeroespacial y agroalimentaria hace inviable la imposición de barreras comerciales sin generar impactos inmediatos en la inflación interna de los países miembros.
Analistas del comercio internacional destacan que la certidumbre en las reglas arancelarias y el respeto irrestricto a los mecanismos de solución de controversias previstos en el acuerdo comercial constituyen la única vía para garantizar inversiones productivas de largo plazo y contrarrestar la hegemonía manufacturera de los bloques asiáticos en las cadenas de valor globales.









