La estabilidad mundial enfrenta uno de sus momentos más delicados en décadas. De acuerdo con el Informe sobre Riesgos Mundiales 2026 del Foro Económico Mundial (FEM), la confrontación económica entre las grandes potencias se ha convertido en la principal amenaza para el equilibrio global durante este año, superando incluso a los conflictos armados, la crisis climática y la desinformación.

El uso creciente de herramientas geoeconómicas como aranceles, sanciones comerciales y restricciones financieras está redefiniendo el orden internacional y elevando la incertidumbre en los mercados, en un contexto marcado por tensiones políticas, desaceleración económica y transformaciones tecnológicas aceleradas.
La confrontación geoeconómica lidera los riesgos globales
El informe del FEM señala que la confrontación geoeconómica ocupa el primer lugar entre los riesgos a corto plazo para 2026, siendo considerada por el 18% de los más de 1.300 expertos consultados como el detonante más probable de una crisis mundial.
Este riesgo escaló ocho posiciones frente al informe anterior y se ubicó por encima de amenazas como la desinformación, la polarización social, el clima extremo y los conflictos armados entre Estados. El diagnóstico refleja un escenario internacional cada vez más fragmentado, donde la cooperación cede espacio a la competencia estratégica.
Un panorama global cada vez más inestable
Las percepciones recogidas por el Foro Económico Mundial evidencian un deterioro acelerado del entorno internacional. El 50% de los encuestados prevé un mundo turbulento o tormentoso en los próximos dos años, un aumento significativo frente al 36% registrado en 2025.
Además, un 40% considera que el escenario será inestable incluso en el mejor de los casos. Mientras que solo el 9% anticipa estabilidad y apenas el 1% vislumbra calma. A diez años vista, la mayoría coincide en que la inestabilidad global será prolongada, marcando una era de incertidumbre estructural.
Aranceles, sanciones y presión sobre las cadenas de suministro
El FEM advierte que la confrontación económica amenaza directamente a las cadenas de suministro globales, la estabilidad financiera y la capacidad de los países para cooperar ante crisis comunes. Durante el último año, las políticas comerciales de Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, intensificaron estas tensiones.
La imposición de aranceles de dos dígitos a importaciones de múltiples países ha alterado el comercio internacional. Afectando tanto a empresas como a consumidores, y presionando los presupuestos nacionales en economías desarrolladas y emergentes.
Hacia un orden mundial multipolar y fragmentado
En el plano geopolítico, el 68% de los expertos consultados espera que el mundo transite hacia un orden multipolar o fragmentado durante la próxima década. Este cambio implica una menor coordinación internacional y un aumento de rivalidades regionales, con impactos directos en la gobernanza global.
Aunque los conflictos armados entre Estados ocupan el segundo lugar en los riesgos inmediatos de 2026. Descienden al quinto puesto en las perspectivas a dos años, siendo desplazados por amenazas económicas y tecnológicas de mayor alcance sistémico.
Riesgos económicos en ascenso: inflación, deuda y burbujas
Los riesgos económicos son los que más crecieron en las proyecciones a dos años. La desaceleración económica y la inflación subieron ocho posiciones, mientras que el riesgo de estallido de burbujas de activos ascendió siete lugares en el ranking.
El FEM alerta que el aumento de la deuda global. Combinado con tensiones geoeconómicas, podría desencadenar una nueva fase de volatilidad financiera, afectando la estabilidad de los mercados y limitando la capacidad de los gobiernos para responder a crisis futuras.
Tecnología, desinformación y polarización social
La desinformación se ubicó como el segundo mayor riesgo global a dos años, mientras que la ciberseguridad alcanzó el sexto lugar. Sin embargo, el mayor salto lo registraron los riesgos asociados a la inteligencia artificial, que pasaron del puesto 30 al quinto en las proyecciones a diez años.
Estas preocupaciones reflejan temores sobre el impacto de la IA en el empleo. La cohesión social y la seguridad, en un contexto donde la polarización social se mantiene como una de las amenazas más persistentes para la gobernabilidad democrática.
El clima sigue siendo el mayor riesgo a largo plazo
Aunque los riesgos medioambientales descendieron en las perspectivas a corto plazo, siguen encabezando las amenazas más graves a diez años. Los fenómenos climáticos extremos, la pérdida de biodiversidad y los cambios críticos en los sistemas terrestres lideran este ranking.
Tres cuartas partes de los encuestados anticipan un panorama ambiental turbulento o tormentoso. Lo que convierte a la crisis climática en el desafío más persistente y complejo para el futuro de la humanidad.
La cooperación como única salida
Saadia Zahidi, directora gerente del Foro Económico Mundial, subrayó que el informe actúa como un sistema de alerta temprana frente a una era de competencia creciente. Si bien los riesgos son elevados, advirtió que ninguno es inevitable.
El FEM concluye que la cooperación internacional es indispensable para gestionar las amenazas globales, desde las tensiones geopolíticas y económicas hasta el cambio climático y la disrupción tecnológica, recordando que la responsabilidad de moldear el futuro es compartida.
Fuente: Euronews
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