Las preocupaciones de padres ecuatorianos sobre el futuro del país son el eje central de este reportaje, elaborado a partir de testimonios recogidos por EXPRESO. La inseguridad, la incertidumbre económica y la fragmentación social son las principales inquietudes que comparten estos padres, quienes temen heredar un país marcado por la violencia y la falta de oportunidades. Aunque sus historias son diversas, todos coinciden en un punto: la formación en valores y el acompañamiento familiar son claves para construir un futuro mejor. Según el INEC, hasta 2024 existían 4,2 millones de padres en Ecuador, y el 61,5% de los hogares tiene como representante a un hombre.
Inseguridad y economía: las mayores preocupaciones de padres ecuatorianos
Juan Carlos González, diseñador gráfico y padre de Olivia, de tres años, recuerda una infancia en la que podía jugar en la calle con tranquilidad, una libertad que hoy percibe cada vez más distante para su hija. Por ello, busca transmitirle valores como la empatía y la solidaridad a través de su trabajo voluntario en la fundación Narices Rojas. De manera similar, Xavier Moreira, sociólogo y padre de siete hijos, sostiene que la violencia ha transformado profundamente la vida de las comunidades populares, por lo que impulsa proyectos comunitarios para ofrecer alternativas a los jóvenes. Así, las preocupaciones de padres ecuatorianos se manifiestan en acciones concretas desde el hogar y la comunidad.
La crianza como refugio y herramienta de cambio
Para Josué Rincón, pastor y padre de tres hijos, el principal desafío es fortalecer el rol de la familia frente a la ausencia de figuras paternas, que termina impactando en la sociedad. Su mayor temor no es solo la violencia, sino que sus hijos pierdan la capacidad de influir positivamente en los demás. Por ello, procura estar presente en su crianza y fortalecer su identidad desde la cercanía. En esta misma línea, el violinista Iván Fabre, de 55 años y padre de cuatro hijos, inculca valores como la honestidad y la responsabilidad, además de una actitud proactiva frente a los desafíos.
El servicio comunitario como respuesta a la crisis
Héctor Pérez, de 39 años y padre de tres hijos, dice que este no es el país que quisiera heredar a sus niños. Le preocupa la creciente sensación de miedo que condiciona actividades cotidianas como salir a un parque o caminar por un centro comercial. Sin embargo, sigue soñando con un Ecuador más seguro y justo, convencido de que los cambios comienzan desde el hogar. Las preocupaciones de padres ecuatorianos se reflejan también en el servicio comunitario, como lo demuestra Xavier Moreira, quien acoge en su casa a niños y jóvenes desplazados de barrios peligrosos, y promueve batucadas populares para recuperar espacios públicos y ofrecer alternativas artísticas a la violencia.
Conclusión: una herencia basada en valores
Las preocupaciones de padres ecuatorianos revelan un profundo deseo de dejar un país mejor para sus hijos. A pesar de la inseguridad y la incertidumbre económica, estos padres apuestan por la educación, el acompañamiento y el servicio comunitario como herramientas para construir un futuro más esperanzador. Desde la transmisión de valores hasta la organización colectiva, sus acciones demuestran que la herencia más valiosa no es material, sino aquella que forma ciudadanos críticos, solidarios y comprometidos con su entorno.
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