- El Cuerpo de Bomberos de Quito declaró controlado el incendio forestal en el cerro Casitagua.
- La emergencia consumió una superficie aproximada de 300 hectáreas de vegetación nativa y pajonal.
- Las brigadas ejecutan labores de enfriamiento y liquidación de rescoldos durante un lapso de 48 horas.
- El Municipio dispuso exonerar el cobro de agua potable utilizada en el abastecimiento de tanqueros.
Tras más de 36 horas de combate frontal e ininterrumpido en agrestes pendientes de la parroquia de San Antonio de Pichincha, el Cuerpo de Bomberos de Quito (Bomberos Quito) confirmó que el incendio forestal en el cerro Casitagua quedó plenamente controlado durante la noche del lunes y la madrugada de este martes 22 de septiembre de 2026. La declaratoria oficial de control permitió replegar las unidades de ataque directo y dar paso a la fase técnica de enfriamiento, liquidación y monitoreo térmico perimetral.
Las estimaciones técnicas levantadas mediante sobrevuelos de drones térmicos precisaron que las llamas arrasaron cerca de 300 hectáreas de cobertura vegetal, compuesta principalmente por pajonales secos, matorrales espinosos y relictos de bosque andino. Más de 120 efectivos bomberiles, apoyados por comuneros de las zonas bajas y tanqueros de las empresas públicas municipales, trabajaron en condiciones extremas de baja humedad relativa, vientos con ráfagas de hasta 45 kilómetros por hora y temperaturas de suelo sumamente elevadas.
Operaciones de liquidación y vigilancia térmica con drones
La fase de liquidación constituye una etapa crítica en la gestión de desastres forestales debido al riesgo inminente de que rescoldos subterráneos o raíces incandescentes reaviven las llamas por efecto de las corrientes de aire vespertinas. El organismo de socorro informó que las patrullas permanecerán apostadas sobre las crestas del cerro Casitagua durante un lapso estimado entre 24 y 48 horas para extinguir puntos calientes focalizados mediante herramientas manuales, zanjas de contención y líneas de agua presurizada.
Para optimizar los recursos hídricos en una época de severa sequía, el Municipio del Distrito Metropolitano de Quito (Municipio de Quito) desplegó tres cuadrillas especializadas equipadas con cámaras infrarrojas acopladas a vehículos aéreos no tripulados. Estas aeronaves sobrevuelan las quebradas inaccesibles del relieve montañoso para georreferenciar en tiempo real focos humeantes que no resultan perceptibles a simple vista desde las carreteras perimetrales.
En el plano administrativo y social, el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, anunció la aplicación inmediata de una medida de compensación para los vecinos de los sectores adyacentes que facilitaron fuentes de abastecimiento hídrico a las unidades de auxilio. «He dispuesto no computar en el consumo de agua potable el recurso que se utilizó para abastecer a los tanqueros y sofocar incendios de gran envergadura como en La Vicentina y Casitagua», enfatizó el primer personero municipal.
Marco legal y sanciones contra provocadores de quemas
Las autoridades municipales ratificaron que el siniestro en Casitagua, al igual que otros eventos registrados durante la temporada seca, presenta indicios de haber sido originado por quemas agrícolas no autorizadas en terrenos periféricos. Las acciones punitivas avanzan en el ámbito administrativo y penal, un marco en el cual la ciudad actúa con firmeza considerando antecedentes institucionales donde Quito reformó reglas del Concejo y mantiene fiscalización estricta sobre incendios para sancionar con multas de hasta 75 salarios básicos a los infractores.
La Agencia Metropolitana de Control (AMC) y peritos de investigación de incendios de los Bomberos recopilan elementos balísticos y testimonios en el sector de las canteras de San Antonio para presentar las denuncias formales ante la Fiscalía General del Estado por presuntos delitos contra la naturaleza, tipificados en el Código Orgánico Integral Penal con penas de uno a tres años de privación de la libertad.
Los equipos de emergencia reiteraron el llamado a la población capitalina para suspender cualquier tipo de quema a cielo abierto de hojarasca, rastrojos o basura en predios urbanos y rurales, recordando que el 99% de los incendios forestales obedecen a negligencia o acción deliberada de personas inescrupulosas.









