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Regreso a clases en Quito: familias y transporte se preparan para una ciudad más congestionada

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El regreso a clases marca el fin de las vacaciones y trae cambios importantes en la movilidad y las rutinas de miles de familias en Quito.

Estudiantes, padres y transportistas deben ajustar sus horarios para enfrentar recorridos más largos, mayor congestión vehicular y buses con alta demanda durante las primeras horas de la mañana.

Para Rebeca Colcha, de 13 años, volver al colegio significa levantarse mucho más temprano. Durante las vacaciones acostumbraba despertarse a las 08:00, pero ahora debe recuperar progresivamente su rutina escolar.

Su familia también modifica sus horarios. Lorena Maroto y Carlos deben organizarse para acompañarla hasta un colegio ubicado en el Centro Histórico y garantizar que llegue con suficiente anticipación.

La estudiante sale de su vivienda, ubicada en San Juan, alrededor de las 06:00. Desde allí toma un bus de la ruta Bellavista hasta la Plaza de San Francisco y continúa su recorrido a pie.

Su madre explica que madrugar permite evitar, en parte, los momentos de mayor congestión. Sin embargo, reconoce que con el inicio de clases la movilidad de toda la ciudad se vuelve más complicada.

“La ciudad se mueve, hay más chicos en las calles y más tráfico”, comenta Lorena. La situación se repite en numerosos hogares durante esta época del año.

Miles de buses escolares vuelven a las calles

El regreso a clases también representa el retorno de miles de unidades de transporte escolar. Según Edwin Guerra, presidente de la Unión Provincial de Transporte Escolar e Institucional de Pichincha, Quito cuenta con unas 6.500 unidades destinadas a este servicio.

Durante las vacaciones, solamente entre el 30 % y 40 % de estos vehículos continúa circulando. Con el retorno de los estudiantes, la mayoría vuelve a operar en distintos sectores de la capital.

Los recorridos pueden ser extensos y conectar zonas alejadas con instituciones educativas. Algunas rutas cubren sectores como Cumbayá, Tumbaco, Pifo, Puembo, Calderón, Guamaní y el valle de los Chillos.

Javier Pozo, gerente de Furgoplanta, explica que las rutas se organizan según las necesidades de las familias. La empresa presta servicio a 10 planteles y establece recorridos con un mínimo de 13 estudiantes.

El transporte escolar también ha incorporado herramientas tecnológicas para facilitar el seguimiento de las unidades. Una aplicación de georreferenciación permite a los padres conocer la ubicación de los buses durante los recorridos.

Los conductores también enfrentan jornadas más largas

Samir Sotomayor es uno de los conductores que retoma sus actividades con el regreso a clases. Él trabaja con el Colegio San Francisco de Sales, ubicado en el centro norte de Quito.

Su jornada comienza temprano. A las 05:50 recoge a una estudiante en Nueva Aurora, en Guamaní, y posteriormente se dirige hacia la institución educativa.

El recorrido toma aproximadamente una hora y 25 minutos. La estudiante llega alrededor de las 07:15, mientras que el trayecto de regreso comienza cerca de las 14:00.

Sotomayor identifica sectores como la avenida Velasco Ibarra, a la altura de El Trébol, y Villa Flora, hacia El Recreo, entre las zonas donde el tráfico puede intensificarse.

Las familias también reorganizan sus horarios

El impacto del regreso a clases comienza desde las primeras horas del día. Las familias deben coordinar duchas, desayunos, transporte y horarios laborales para que los estudiantes lleguen a tiempo.

Mónica Miño, madre de tres hijos, explica que durante las vacaciones sus hijos podían acostarse mucho más tarde. Con el inicio del nuevo periodo escolar, la familia debe volver a establecer horarios más tempranos.

Ahora sus hijos estudian en un colegio del valle de los Chillos. El mayor tiene horario vespertino, pero la rutina familiar igualmente cambia por las actividades escolares de los otros dos.

“Mi esposo sale a las 07:00 y yo a las 06:00. Todo cambia, el tráfico es más pesado”, señala Mónica.

La organización comienza incluso dentro de casa. La madre debe levantarse temprano para preparar el desayuno y coordinar los tiempos de sus hijos antes de salir.

El regreso a clases también mueve a los comercios

La vuelta de los estudiantes no solo modifica el transporte. Panaderías y tiendas cercanas a las instituciones educativas también ajustan sus horarios para atender a padres y estudiantes desde temprano.

Además, alrededor de los colegios vuelven a aparecer vendedores informales y aumenta el movimiento peatonal durante los horarios de entrada y salida.

Desde 2010, Quito ha aplicado medidas para organizar el ingreso de estudiantes de manera escalonada. La finalidad es favorecer la circulación del transporte público y disminuir la congestión.

Con miles de estudiantes retornando a las aulas, la capital recupera su ritmo habitual después de las vacaciones. Para las familias, el desafío será adaptarse nuevamente a madrugadas, recorridos y mayores tiempos de desplazamiento.

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Fuente:

expreso.ec

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