Una problemática históricamente invisibilizada
La salud cardíaca de las mujeres ha sido, durante décadas, un ámbito secundario dentro de la investigación médica. Sin embargo, las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de mortalidad femenina. A pesar de ello, persiste la percepción de que el cáncer constituye la mayor amenaza para la salud. Esta discordancia evidencia una brecha informativa relevante.
Además, la falta de enfoque específico ha generado retrasos diagnósticos. Como resultado, muchas mujeres no reciben atención oportuna. Por consiguiente, la prevención cardiovascular sigue siendo insuficiente en amplios sectores de la población femenina.
Diferencias en los factores de riesgo
Los factores tradicionales, como hipertensión, dislipidemia o diabetes, afectan a ambos sexos. No obstante, la salud cardíaca de las mujeres incorpora riesgos adicionales. Las complicaciones obstétricas, como la preeclampsia o la diabetes gestacional, incrementan el riesgo cardiovascular posterior.
Asimismo, estas condiciones no siempre se consideran antecedentes relevantes. En consecuencia, se pierde una oportunidad temprana de prevención.

Influencia de enfermedades autoinmunes y hormonales
Existen patologías más prevalentes en mujeres que impactan la salud cardíaca de las mujeres. El síndrome de ovario poliquístico, el lupus o la artritis reumatoide alteran procesos inflamatorios y metabólicos. Sin embargo, su relación cardiovascular suele subestimarse en la práctica clínica.
Por otra parte, los cambios hormonales a lo largo de la vida influyen en la función vascular. Durante la menopausia, el riesgo cardiovascular aumenta de forma progresiva.
Síntomas menos reconocidos
La salud cardíaca de las mujeres también se ve afectada por la falta de reconocimiento sintomático. Muchas no presentan dolor torácico clásico. En su lugar, aparecen fatiga, disnea o malestar general. Por tanto, el diagnóstico puede retrasarse.
Barreras en prevención y tratamiento
A pesar de los avances médicos, persisten desigualdades. La salud cardíaca de las mujeres enfrenta barreras estructurales, culturales y clínicas. Estas limitaciones afectan el acceso a prevención, diagnóstico y tratamiento adecuados.
Importancia de la concienciación
Incrementar el conocimiento permite decisiones informadas. Comprender la salud cardíaca de las mujeres es esencial para reducir la mortalidad evitable. La educación sanitaria cumple un rol determinante.
Hacia un enfoque más equitativo
Finalmente, integrar la perspectiva de género mejora la calidad asistencial. Priorizar la salud cardíaca de las mujeres favorece estrategias preventivas más eficaces y diagnósticos más precisos.
Fuente:
panoramaecuador.com
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