La ecoansiedad, un término que describe las respuestas emocionales ante la crisis climática, se manifiesta cada vez más en nuestra sociedad. Teresa Pereira, una destacada psicóloga, explica que este concepto abarca «el conjunto de respuestas emocionales de la población ante la anticipación y vivencia de fenómenos asociados al cambio climático». Sin embargo, ¿cómo se manifiestan estos sentimientos y cómo podemos afrontarlos de manera efectiva en nuestro día a día? Es crucial entender este fenómeno para poder abordarlo adecuadamente.
Fenómenos Meteorológicos Extremos y su Impacto en la Salud Mental
El aumento constante de la temperatura global, las intensas sequías prolongadas, los devastadores incendios forestales y las tormentas cada vez más frecuentes están dejando una huella imborrable en la vida cotidiana de las personas. Estos eventos no solo causan estragos materiales significativos, sino que también impactan profundamente en nuestra salud mental, generando un malestar emocional considerable.
En Portugal, un reciente «tren de tormentas» causó daños significativos, con pérdidas que superan los mil millones de euros solo en la región de Leiria. No obstante, el impacto real trasciende los costos de reconstrucción; se adentra profundamente en el bienestar emocional de las personas afectadas, generando ansiedad y estrés.
¿Qué es Exactamente la Ecoansiedad y Cómo se Manifiesta?
Teresa Pereira define la ecoansiedad como un conjunto complejo de respuestas emocionales ante la crisis climática global. Este concepto, mencionado por primera vez en 2007 por el filósofo Glenn Albrecht, fue definido en 2017 por la Asociación Americana de Psicología como «un miedo crónico a la degradación medioambiental».
La ecoansiedad se caracteriza por una amplia variabilidad emocional, manifestándose a través de ansiedad, preocupación constante, miedo intenso, ira o culpa. Además, puede generar síntomas fisiológicos notables como cambios en los patrones de sueño, pérdida de apetito y una búsqueda constante de información sobre el cambio climático. En jóvenes, puede traducirse en una disminución significativa del rendimiento académico y una sensación de desesperanza.
Niveles de Impacto de la Degradación Ambiental en la Salud Mental
La psicóloga Teresa Pereira identifica tres niveles distintos en los que la degradación ambiental afecta la salud mental de las personas:
- Impacto Directo: Vivir directamente los fenómenos climáticos extremos puede desencadenar ansiedad severa, depresión profunda y, en algunos casos, trastorno de estrés postraumático (TEPT).
- Impacto Indirecto: Aunque no se experimenten directamente los eventos, las consecuencias en infraestructuras críticas y medios de subsistencia pueden generar un malestar emocional significativo. Por ejemplo, agricultores que ven sus cosechas destruidas por sequías prolongadas o inundaciones repentinas.
- Impacto Mediático: La información recibida a través de los medios de comunicación sobre el cambio climático puede generar ecoansiedad, incluso sin haber sido testigo directo de un suceso extremo. La exposición constante a noticias alarmantes puede aumentar la sensación de peligro y preocupación.
En un contexto donde la información sobre el cambio climático es omnipresente, es natural que la preocupación aumente y el fenómeno se sienta más real. Ya no son solo situaciones lejanas, sino eventos que impactan directamente nuestras comunidades y nuestro bienestar emocional.
La Ecoansiedad como una Respuesta «Normal» y Adaptativa
Es crucial entender que la ecoansiedad es una respuesta adaptativa y esperada, especialmente para quienes han vivido de cerca los efectos devastadores del cambio climático. Ante la magnitud de estos eventos, es completamente normal experimentar estas emociones intensas.
Aunque no se considera una patología en sí misma, si la ecoansiedad interfiere significativamente en la vida diaria, es importante buscar apoyo profesional de un terapeuta o consejero. Sin embargo, el apoyo de la comunidad, la familia y los amigos, combinado con estrategias personales efectivas, puede ser fundamental. Promover la empatía y la alfabetización sobre este fenómeno es esencial para validar estas emociones y fomentar un diálogo abierto.
Estrategias Efectivas para Combatir la Ecoansiedad en el Día a Día
Teresa Pereira destaca tres estrategias efectivas y prácticas para afrontar la ecoansiedad y mejorar el bienestar emocional:
- Acción Pro-Ambiental: Involucrarse activamente en acciones concretas para proteger el medio ambiente genera una sensación de utilidad, control y esperanza. Participar en iniciativas locales, como la limpieza de playas o la plantación de árboles, puede ser muy beneficioso.
- Apoyo Social: Participar en grupos y asociaciones con enfoque ambiental permite conectar con personas que comparten la misma preocupación y obtener apoyo mutuo. Compartir experiencias y estrategias puede fortalecer la resiliencia emocional.
- Contacto con la Naturaleza: Pasar tiempo en espacios verdes y azules se asocia con mayores niveles de bienestar, ayudando a mitigar síntomas de ansiedad y depresión. Caminar por un parque, visitar un jardín botánico o simplemente sentarse junto a un río puede tener un impacto positivo en la salud mental.
Cartografía de la Ecoansiedad a Nivel Global: ¿Dónde se Siente Más?
La investigación sobre ecoansiedad y salud mental está en auge, aunque las diferentes metodologías dificultan las comparaciones directas entre estudios. Un estudio europeo exhaustivo de 2023 reveló diferencias significativas en los niveles de ecoansiedad y salud mental entre países, con Alemania y España mostrando los niveles más altos de preocupación.
Otro análisis relevante de 2021 destacó que los países más pobres y directamente afectados por el cambio climático tienden a expresar una mayor preocupación y ansiedad. En el Norte Global, Portugal mostró un alto nivel de preocupación debido al aumento alarmante de incendios forestales y sus consecuencias devastadoras.
En resumen, la ecoansiedad y la salud mental es más prevalente en personas con una mayor conciencia ecológica y una profunda preocupación por el medio ambiente, especialmente jóvenes que enfrentarán los efectos del cambio climático a lo largo de sus vidas.
Incorporando la Dimensión Afectiva en la Educación para un Futuro Sostenible
Es fundamental que los centros educativos incorporen una dimensión afectiva en los currículos escolares, más allá de los aspectos cognitivos del cambio climático. Entender cómo nos sentimos afectados y cómo podemos involucrarnos activamente en la búsqueda de soluciones es crucial para fomentar una ciudadanía comprometida y resiliente.
Es importante evitar el alarmismo y adoptar un enfoque positivo y realista, fomentando el debate constructivo y centrándonos en soluciones concretas y alcanzables. Educar sobre la ecoansiedad y salud mental es clave proporcionar herramientas para gestionarla puede empoderar a los jóvenes para que se conviertan en agentes de cambio positivos.
Fuente: Panorama Ecuador
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