- Ministro Giancarlo Loffredo detalló los protocolos navales de interdicción en el océano Pacífico.
- Embarcaciones rápidas interceptadas sin matrícula ni tripulación son hundidas en alta mar.
- La medida responde a riesgos extremos de navegación, falta de combustible y peligro de hundimiento.
- Operativos se ejecutan en estrecha cooperación con la Guardia Costera de Estados Unidos.
El ministro de Defensa Nacional de Ecuador, Giancarlo Loffredo, ofreció este 2 de octubre de 2026 una detallada explicación sobre los fundamentos tácticos, logísticos y jurídicos que sustentan la destrucción e inmersión controlada de embarcaciones semisumergibles y lanchas rápidas (‘go-fast’) empleadas por bandas del narcotráfico internacional, cuando son interceptadas en aguas abiertas del océano Pacífico.
En declaraciones formuladas ante medios de comunicación, el titular de la cartera de Defensa aclaró que estas naves son construidas de manera rústica con fibra de vidrio, carecen de matrícula y no cumplen normativas de seguridad marítima. Remolcarlas cientos de millas náuticas hacia los puertos continentales de Manta o Esmeraldas pondría en grave riesgo la integridad de las tripulaciones de los buques guardacostas ecuatorianos. Los reportes de interdicción naval se emiten en coordinación con el Ministerio de Defensa Nacional de Ecuador.
Protocolos de incautación y custodia de evidencias
Loffredo puntualizó que antes de proceder a la inmersión controlada mediante fuego naval o barrenado de cascos, las tripulaciones militares aseguran la totalidad del cargamento de alcaloides, incautan sistemas de navegación satelital GPS, combustible y teléfonos satelitales. Toda la evidencia es inventariada rigurosamente con fijación fotográfica y entregada bajo cadena de custodia a la Fiscalía General del Estado para el procesamiento penal de los detenidos.
La cooperación en inteligencia naval y defensa regional resulta prioritaria para desmantelar redes criminales complejas, al igual que los operativos federales donde arrestan a empleado nuclear de EE. UU. por intentar apoyar a hutíes, demostrando que la seguridad contemporánea demanda una estricta vigilancia interinstitucional frente a amenazas asimétricas transnacionales.
Cooperación estratégica con el Comando Sur
Las operaciones de interdicción aeronaval se desarrollan en el marco de los acuerdos bilaterales de seguridad marítima suscritos con el Comando Sur de los Estados Unidos (SOUTHCOM) y la Guardia Costera estadounidense, cuyos aviones de vigilancia marítima P-8 Poseidon transmiten coordenadas en tiempo real a las fragatas y corbetas de la Armada del Ecuador. Las directrices de cooperación militar hemisférica pueden revisarse en el portal oficial del Comando Sur de EE. UU..
El ministro Loffredo concluyó que las Fuerzas Armadas continuarán aplicando mano firme y apego a los convenios marítimos internacionales para cerrar los corredores marítimos del narcotráfico en las costas ecuatorianas.
La Armada del Ecuador ha intensificado los patrullajes aeronavales en la zona económica exclusiva y en los límites de la reserva marina de Galápagos para interceptar embarcaciones que transportan alcaloides hacia mercados de Centroamérica y Norteamérica. El empleo de radares marítimos y helicópteros embarcados permite detectar lanchas rápidas a gran distancia.
El Ministerio de Defensa destacó que la destrucción controlada de los cascos de narcolanchas neutraliza la capacidad logística de los carteles transnacionales, impidiendo que recuperen equipos mecánicos o naves para futuras actividades ilícitas en las costas ecuatorianas.
La interdicción de lanchas rápidas en el Pacífico representa una de las operaciones navales más complejas y de mayor riesgo que ejecutan los marinos ecuatorianos, enfrentando condiciones de mar agitado y tripulaciones armadas en alta mar.
La articulación con guardacostas internacionales asegura que los estupefacientes decomisados sean debidamente neutralizados, cerrando los canales de abastecimiento de las redes criminales transnacionales.
El blindaje de los corredores marítimos y fluviales mediante tecnología de punta y personal naval altamente calificado consolida la soberanía del Ecuador y protege los recursos ictiológicos de las islas Galápagos frente a la incursión de redes del crimen transnacional organizado.
Las Fuerzas Armadas reiteran su compromiso inquebrantable de combatir sin descanso el narcotráfico internacional en defensa de la seguridad y el porvenir de la sociedad ecuatoriana.
Los marinos de guerra del Ecuador ratifican su firme determinación de velar por la seguridad de las aguas jurisdiccionales, asegurando la paz y la tranquilidad del pueblo ecuatoriano frente a cualquier amenaza delictiva en alta mar.









