La pérdida de un perro o gato genera un impacto afectivo similar al de cualquier ser querido cercano, por lo que especialistas en comportamiento animal aconsejan respetar las etapas naturales de tristeza antes de asumir de forma apresurada la llegada de otro compañero al hogar familiar.
Evitar comparaciones afectivas y preparar al entorno familiar
Psicólogos y etólogos recomiendan no apresurar una adopción de reemplazo para evitar comparaciones o expectativas poco realistas sobre la personalidad del nuevo animal. Sugieren conversar abiertamente en familia, cerrar el ciclo emocional del animal fallecido y disponer de tiempo y espacio adecuados para educar y acoger a la nueva mascota con la paciencia y dedicación necesarias en su proceso de adaptación al entorno familiar y a las rutinas diarias.
Boletín de prensa enviado por una empresa de RR. PP.









