- Investigadores europeos aplican icnología experimental estudiando la marcha de tortugas actuales para interpretar huellas prehistóricas.
- Los ensayos miden cómo varía la forma de las pisadas en función de la humedad, consistencia y granulometría del lodo.
- La investigación permite corregir clasificaciones taxonómicas erróneas de fósiles que datan de más de 150 millones de años.
- El proyecto combina fotogrametría tridimensional y simulaciones biomecánicas para reconstruir ecosistemas del periodo Jurásico y Cretácico.
Comprender cómo caminaban y se comportaban los vertebrados que habitaron nuestro planeta hace decenas de millones de años no siempre requiere el hallazgo de esqueletos completos o cráneos fosilizados. En el campo de la icnología —la disciplina paleontológica dedicada al estudio de huellas, rastros y madrigueras fósiles—, un equipo multidisciplinario de científicos europeos ha recurrido a una novedosa metodología experimental: analizar con cámaras de alta velocidad y sensores de presión la forma de desplazarse de tortugas terrestres y semiacuáticas actuales.
La investigación, desarrollada en colaboración con centros de paleontología de España y Francia, busca resolver un enigma persistente en los registros geológicos del Mesozoico. Durante décadas, los paleontólogos han clasificado como especies distintas huellas fósiles halladas en una misma formación rocosa, desconociendo si las variaciones en la profundidad, número de marcas de garras y ángulos de pisada obedecían a diferencias anatómicas de los animales o simplemente a las propiedades mecánicas del lodo donde pisaron.
Icnología experimental en sustratos controlados
Para despejar estas dudas, los investigadores construyeron pistas de marcha de laboratorio con diferentes tipos de sedimentos: arenas finas, limos arcillosos saturados de agua, fangos compactos y lechos fluviales simulados. En estas superficies hicieron caminar a ejemplares de diversas especies de tortugas vivas, registrando en tres dimensiones cada pisada mediante técnicas de fotogrametría digital de alta resolución y sensores de fuerza piezoeléctricos colocados bajo el sustrato.
Los resultados revelaron que un mismo individuo, con su estructura ósea invariable, puede producir hasta seis morfologías de huella radicalmente distintas dependiendo únicamente del porcentaje de humedad y la consistencia del fango en el instante del paso. Cuando el sedimento está muy blando, las patas se hunden profundamente y la tracción arrastra rebordes de barro que alteran el contorno de los dedos, mientras que en suelos secos solo quedan impresas las puntas de las garras, imitando la pisada de reptiles completamente diferentes.
El uso de modelos computacionales avanzados y simulación digital para entender fenómenos biológicos y naturales complejos se alinea con la investigación científica contemporánea, como se refleja en el informe sobre las tecnologías de robótica e inteligencia artificial en Ecuador, donde el modelado físico y la captura de datos transforman la interpretación de la realidad.
Reclasificación de fósiles del Jurásico y Cretácico
Gracias a las ecuaciones matemáticas y tablas de deformación generadas en los ensayos con tortugas modernas, los paleontólogos han comenzado a revisar yacimientos icnológicos de más de 150 millones de años de antigüedad situados en la península ibérica y el norte de África. La aplicación de este modelo ha permitido unificar especies nominales que habían sido bautizadas por duplicado y reconstruir con precisión inédita la paleobiología de los animales que transitaban por antiguas llanuras de inundación jurásicas.
Científicos adscritos al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) destacan que la experimentación con fauna viviente constituye una herramienta insustituible para evitar errores de interpretación en el registro fósil. El estudio abre nuevas vías de cooperación internacional para estudiar también pisadas de aves zancudas y pequeños saurios, proyectando la icnología hacia una etapa de mayor rigor cuantitativo en la paleontología moderna.
La Sociedad Paleontológica Internacional en sus boletines de investigación de Cambridge University Press destacó que el estudio experimental de huellas animales revoluciona la comprensión de las rutas migratorias del Mesozoico, permitiendo descartar interpretaciones erróneas que durante décadas confundieron pisadas de reptiles fósiles con huellas de anfibios prehistóricos.









