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El deshielo polar pierde 12 billones de toneladas de hielo en medio siglo

Bloques masivos de hielo desprendiéndose de glaciares polares en el océano
3 min de lectura
  • Una investigación climática global cuantificó una pérdida neta de 12 billones de toneladas de hielo en los casquetes polares en cinco décadas.
  • El volumen de agua vertido al océano global equivale a cubrir la superficie de toda Europa bajo una capa de 1,5 metros.
  • El ritmo de pérdida glaciar en Groenlandia y la Antártida occidental se ha multiplicado por cuatro en comparación con los registros de 1990.
  • Científicos advierten sobre el riesgo de alteración irreversible en la circulación termohalina del Atlántico (AMOC).

Un equipo internacional de glaciólogos y climatólogos ha publicado el balance más exhaustivo y riguroso jamás elaborado sobre la pérdida de masa helada en los dos extremos del planeta. Tras cruzar cinco décadas de registros satelitales, altimetría láser, mediciones gravimétricas de la misión GRACE y testigos de sondeo en el hielo profundo, el estudio concluyó que entre 1970 y la actualidad se han derretido de forma neta más de 12 billones de toneladas de hielo polar en Groenlandia y la Antártida.

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Para dimensionar una cifra de esta magnitud astronómica, los científicos explicaron que esa masa colosal de agua líquida transferida a los océanos del mundo equivale a inundar por completo toda la superficie del continente europeo bajo una lámina ininterrumpida de metro y medio de profundidad. El fenómeno constituye el principal motor del aumento del nivel medio global del mar, que en los últimos decenios ha incrementado su tasa de elevación anual de forma alarmante.

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Aceleración exponencial y pérdida de estabilidad basal

El dato más preocupante del informe no radica únicamente en el volumen acumulado en el último medio siglo, sino en la evidente aceleración de la curva de deshielo. Mientras que en la década de 1980 Groenlandia y la Antártida perdían conjuntamente una media de 80.000 millones de toneladas al año, en el último lustro esa cifra se disparó por encima de los 420.000 millones de toneladas anuales, multiplicando por más de cuatro la velocidad de retroceso de los frentes glaciares.

En el caso del casquete antártico occidental, los glaciares gigantescos Thwaites y Pine Island están sufriendo una pérdida crítica de su anclaje sobre el lecho marino debido a la intrusión de corrientes profundas de agua marina relativamente cálida. Este proceso socava la base de las plataformas flotantes de hielo desde abajo, provocando fracturas de dimensiones continentales y acelerando el deslizamiento del hielo continental hacia el océano.

El impacto directo del calentamiento global sobre la criósfera y los patrones meteorológicos planetarios converge con los desafíos de adaptación climática que encaran los países de la cuenca andina, como se analizó en la cobertura sobre los planes de prevención ante contingencias hidrológicas en Ecuador, donde las alteraciones atmosféricas exigen políticas preventivas urgentes.

Riesgo inminente sobre las corrientes oceánicas globales

Más allá de la inundación de zonas costeras bajas e islas del Pacífico, la inyección masiva de agua dulce fría en el Atlántico Norte genera alarma extrema entre los oceanógrafos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC). El aporte continuo de agua no salina reduce la densidad superficial del mar y amenaza con debilitar o colapsar la Circulación de Vuelco Meridional del Atlántico (AMOC), la gran cinta transportadora térmica que regula el clima templado en Europa y los regímenes monzónicos en el trópico.

La comunidad científica internacional reitera que el cumplimiento estricto de las metas de descarbonización fijadas en el Acuerdo de París representa la única vía para frenar la pérdida irreversible de los mantos de hielo polar antes de que alcancen puntos de no retorno ecológico que transformen radicalmente la geografía de las costas habitadas en todo el planeta.

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