- El satélite Swift reingresará a la atmósfera sin control propulsor.
- Fue lanzado en 2004 y operó más de 20 años rastreando rayos gamma.
- La mayor parte de su masa de 1,5 toneladas se quemará en la reentrada.
- El riesgo de impacto en personas es infinitesimal según las agencias espaciales.
La comunidad astronómica internacional y las agencias espaciales mantienen un estrecho seguimiento a la trayectoria orbital de uno de los instrumentos científicos más longevos de la exploración cósmica. La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio confirmó que el observatorio espacial Swift completará su ciclo de vida y descenderá gradualmente a través de las capas atmosféricas. Este telescopio de la nasa caerá a la Tierra sin control propulsor en las próximas semanas, un suceso que ha activado los protocolos globales de monitoreo de basura espacial para determinar con precisión la ventana de reingreso.
Dos décadas de hallazgos astronómicos y fin de misión
Lanzado en noviembre de 2004 para detectar explosiones de rayos gamma en galaxias lejanas, el satélite Neil Gehrels Swift operó durante más de dos décadas con extraordinario éxito, rebasando con creces su expectativa original de funcionamiento. Sin embargo, el agotamiento definitivo del combustible de sus propulsores y la degradación natural de su órbita por el arrastre atmosférico impiden realizar una maniobra guiada para hundirlo deliberadamente en el Punto Nemo, el remoto cementerio de naves espaciales del océano Pacífico.
Los especialistas en ingeniería aeroespacial estiman que gran parte de la estructura del satélite, que posee una masa cercana a las 1,5 toneladas, se desintegrará por la extrema fricción térmica al atravesar la mesosfera a más de 27.000 kilómetros por hora. No obstante, piezas de alta densidad térmica, tales como los espejos ópticos y componentes de titanio y berilio, podrían sobrevivir al calor y precipitarse a la superficie terrestre en forma de restos metálicos.
Proceso de reingreso térmico de este telescopio de la NASA
A lo largo de sus dos décadas de operaciones científicas ininterrumpidas, el observatorio Neil Gehrels Swift detectó más de 1.500 estallidos de rayos gamma, proporcionando a los astrofísicos información invaluable sobre el nacimiento de agujeros negros, la fusión de estrellas de neutrones y el comportamiento de supernovas en los confines del cosmos. Sus tres telescopios coordinados permitieron apuntar a fenómenos celestes fugaces en cuestión de segundos tras su detección.
Evaluación de riesgos de caída e impacto de basura espacial
El seguimiento orbital efectuado por la Red de Vigilancia Espacial de Estados Unidos calcula que la nave descenderá aproximadamente entre los 35 grados de latitud norte y los 35 grados de latitud sur, una franja que engloba principalmente extensiones marinas como el océano Índico, el Atlántico sur y el Pacífico. Los ingenieros de la NASA emitirán avisos diarios a navegantes y aerolíneas a medida que se reduzca la ventana temporal de entrada atmosférica.
Los comités de seguridad orbital de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA) enfatizaron que la probabilidad de que un fragmento cause daños materiales o impacte a seres humanos es sumamente baja, calculada en aproximadamente una entre miles de millones. Dado que más del 70 % de la superficie del globo está cubierta por océanos y existen extensas regiones despobladas, lo más probable es que cualquier remanente caiga en aguas abiertas sin representar peligro.
La trayectoria del telescopio de la nasa continuará siendo rastreada día a día por radares terrestres y telescopios de seguimiento. Para profundizar en descubrimientos cósmicos de la agencia, revise nuestro artículo sobre el escudo magnético de Júpiter según la NASA, así como los comunicados técnicos actualizados en el portal de la NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA).









