Las críticas de Trump al show de Bad Bunny en el Super Bowl no se hicieron esperar y fueron tan directas como demoledoras. A través de su plataforma Truth Social, el presidente de Estados Unidos calificó la actuación del puertorriqueño como «absolutamente terrible» y «una de las peores de la historia». En una publicación que rápidamente se volvió viral, Trump afirmó: «Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo», refiriéndose a Benito Antonio Martínez Ocasio, cuyo repertorio fue íntegramente en español, a excepción del cierre con «God bless America».
El mandatario no se limitó a la barrera del idioma. También atacó las coreografías, calificándolas de «repugnantes» e inapropiadas para la audiencia infantil global. Asimismo, consideró que el show representa «una afrenta a la grandeza de Estados Unidos» y no refleja los «estándares de éxito, creatividad ni excelencia» del país. Sus declaraciones reavivaron un rechazo que ya había manifestado en septiembre, cuando tildó de «ridícula» la elección del boricua para el Halftime Show.
El trasfondo político de las críticas de Trump al show de Bad Bunny
Las críticas de Trump al show no surgieron en el vacío. El presidente ya había anticipado su oposición en una entrevista con Newsmax, declarando: «Nunca he oído hablar de él, no sé quién es. No sé por qué lo hacen. Es una locura». Esta postura se alinea con el descontento de sectores conservadores, donde una encuesta de YouGov reveló que el 26% de los adultos estadounidenses desaprobaban la actuación. Organizaciones como Turning Point USA incluso promovieron un programa alternativo con Kid Rock para contrarrestar la presentación.
La respuesta cultural a las críticas presidenciales
Lejos de empañar la celebración, las críticas de Trump fueron interpretadas por muchos como una validación inversa del éxito del espectáculo. Para la comunidad latina, ver a un artista puertorriqueño cantando en español en el escenario más visto de EE.UU. fue un acto de reivindicación cultural. El momento en que Bad Bunny nombró países de todo el continente tras decir «God bless America» fue leído como una sutil pero poderosa corrección política: América no es solo Estados Unidos.
Al lanzar sus duras críticas al show de Bad Bunny en el Super Bowl, Donald Trump no hizo más que confirmar que el mensaje del artista había calado hondo. El rechazo presidencial se convirtió, paradójicamente, en un símbolo de orgullo para millones que vieron en la actuación una reivindicación de su identidad. Finalmente, el Halftime Show 2026 quedará en la memoria no solo por su impecable factura musical, sino por haber expuesto, con la fuerza de 13 minutos de arte, las profundas divisiones culturales y políticas que atraviesan a Estados Unidos.
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