La presencia de Sultan Ahmed Bin Sulayem en Ecuador no responde a un episodio aislado ni a una visita protocolaria. Se trata de una relación construida durante más de una década, que combina inversiones portuarias multimillonarias, encuentros con distintos gobiernos y alianzas empresariales locales, mientras su nombre hoy aparece vinculado a los archivos desclasificados del caso Jeffrey Epstein.
Bin Sulayem es una de las figuras más influyentes del poder económico de Dubái. Preside DP World, la multinacional de logística y gestión portuaria que opera más de 80 terminales marítimas e interiores en seis continentes, y que se ha convertido en un actor clave del comercio global.
Antes de consolidar ese imperio logístico, lideró Nakheel, la empresa estatal responsable de megaproyectos como Palm Jumeirah y el archipiélago artificial El Mundo, símbolos del alcance financiero y geopolítico de Emiratos Árabes Unidos. También fue impulsor de la Zona Franca de Jebel Ali, uno de los centros logísticos más importantes del planeta.

Cómo Ecuador entró en el mapa de DP World
El interés de DP World por Ecuador comenzó a inicios de la década de 2010, cuando el país empezó a proyectarse como una puerta estratégica para el comercio del Pacífico sur. El eje de esa apuesta fue el Puerto de Aguas Profundas de Posorja, diseñado para recibir megabuques que hasta entonces no podían operar en puertos ecuatorianos.
La articulación local tuvo un nombre clave: Isabel Noboa Pontón, presidenta ejecutiva del Grupo Nobis. Su holding se convirtió en socio estratégico de DP World, facilitando los diálogos con el Estado, los gobiernos locales y los entes de control.
En agosto de 2013, Nobis confirmó públicamente conversaciones con el gobierno de Rafael Correa para impulsar el proyecto. Un mes después, el entonces presidente se reunió con Bin Sulayem para analizar la viabilidad de la terminal portuaria con participación del consorcio Nobis.
Una inversión histórica de USD 1.200 millones
El proceso desembocó en la firma del contrato el 7 de junio de 2016, que dio paso a una alianza público-privada por USD 1.200 millones, una de las mayores inversiones privadas en la historia portuaria del Ecuador.
La iniciativa no estuvo exenta de cuestionamientos políticos. Ese mismo año, Guillermo Lasso criticó el proyecto, lo que motivó una defensa pública de Isabel Noboa. En una carta abierta, sostuvo que el puerto no fue adjudicado de forma discrecional, que el proceso respetó la Constitución y que DP World llevaba más de cuatro años desarrollándolo sin competencia formal comprobada.
Para Noboa, Posorja representaba más que un negocio: era una apuesta por transformar a Ecuador en un hub logístico regional, replicando el modelo de Dubái.
Reuniones con todos los gobiernos
La relación entre Bin Sulayem y el poder político ecuatoriano trascendió el correísmo. En 2017, durante el gobierno de Lenín Moreno, el empresario participó en el inicio oficial de las obras del puerto de Posorja, en un acto que contó con la presencia del propio Moreno, Isabel Noboa y Jaime Nebot.
En 2018 mantuvo reuniones con el entonces ministro de Comercio Exterior, Pablo Campana, y en 2019 regresó al país para evaluar el avance del proyecto, cuya primera fase ya había requerido una inversión de USD 538 millones.
Durante la presidencia de Guillermo Lasso, los encuentros continuaron. En septiembre de 2021, el mandatario calificó como fructífera una reunión con Bin Sulayem centrada en inversiones y seguridad jurídica. En enero de 2023, un nuevo encuentro destacó el potencial de Ecuador como centro logístico para América Latina.
Incluso en el actual periodo, una reunión con el presidente Daniel Noboa figuró en la agenda oficial de enero de 2026 durante una gira en Suiza, aunque finalmente no se concretó.
La sombra del caso Epstein
Mientras en Ecuador el foco estuvo puesto en inversión y desarrollo, en Estados Unidos surgían revelaciones que colocaron a Bin Sulayem bajo escrutinio internacional.
Documentos desclasificados por el Departamento de Justicia y difundidos por medios como Financial Times y Drop Site News muestran una relación personal prolongada entre Bin Sulayem y Jeffrey Epstein. Los archivos incluyen cientos de correos electrónicos intercambiados entre 2006 y 2018, incluso después de la condena de Epstein en 2008 por delitos sexuales contra una menor.
En esos mensajes, Epstein se refería al empresario emiratí como un amigo cercano, coordinando viajes, favores y contactos políticos. Uno de los episodios más delicados revela que en 2017 Bin Sulayem ayudó a gestionar el traslado de una mujer vinculada al entorno de Epstein para que se entrenara en un hotel de lujo en Turquía.
Las filtraciones también indican que Epstein actuó como intermediario político, intentando facilitar contactos con Elon Musk, asesorando sobre la investidura de Donald Trump y promoviendo figuras políticas europeas para juntas directivas de DP World.
Hasta ahora, ni DP World ni Bin Sulayem han ofrecido declaraciones públicas sobre estos vínculos, y no existen procesos judiciales abiertos en su contra relacionados con el caso Epstein.
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