La crisis eléctrica que dejó al descubierto dos países económicos
Los apagones de 2024 no solo interrumpieron la vida cotidiana de los ecuatorianos, sino que revelaron una profunda división en la estructura económica del país. Mientras las zonas urbanas e industrializadas sufrieron fuertes impactos por la falta de energía, las regiones orientadas a la exportación lograron mantenerse firmes e incluso crecer en medio de la adversidad.

El golpe a las provincias más urbanas e industriales
Las cifras del Producto Interno Bruto (PIB) reflejan claramente esta situación. Provincias como Guayas y Pichincha, consideradas motores económicos del país, registraron contracciones durante la crisis. Esta caída también se replicó en otras zonas urbanas como El Oro, Tungurahua y Loja, evidenciando su alta dependencia de un suministro eléctrico constante para sostener actividades industriales, comerciales y de servicios.
El sorprendente crecimiento del Ecuador exportador
En contraste, provincias con economías basadas en la agroexportación y la extracción mostraron una mayor resiliencia. Manabí, Los Ríos y Orellana lograron sostener e incluso aumentar su producción gracias a sectores como el camarón, el cacao y el petróleo. Estas actividades, menos dependientes de la energía eléctrica continua, permitieron amortiguar el impacto de los apagones.
Una brecha estructural que se hace más evidente
La crisis energética dejó en evidencia un problema más profundo: la fragilidad de la infraestructura en las zonas urbanas. No se trata solo de una afectación temporal, sino de un límite estructural que condiciona el crecimiento económico. Las regiones que dependen de sistemas eléctricos estables enfrentan mayores riesgos cuando estos fallan, mientras que aquellas con menor dependencia logran adaptarse mejor.
El cambio en el mapa económico del país
Este escenario está reconfigurando la economía ecuatoriana. La Costa, impulsada por las exportaciones, gana protagonismo frente a una Sierra urbana que pierde dinamismo. Se consolida así un modelo en el que las actividades exportadoras adquieren mayor peso relativo dentro de la economía nacional.
Un modelo más resiliente, pero desigual ante la crisis energética
Aunque el crecimiento del sector exportador representa una oportunidad, también plantea desafíos. La brecha entre regiones podría ampliarse si no se corrigen las fallas estructurales en infraestructura. La crisis de 2024, más que un episodio aislado, marca un punto de inflexión en el modelo de desarrollo del Ecuador.
Fuente: Diario La Hora
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