La reciente reunión entre Gustavo Petro y Donald Trump abrió un nuevo escenario diplomático en la región andina, con Ecuador como actor clave en la lucha contra el narcotráfico. Aunque Daniel Noboa no estuvo presente en Washington —pues cumplía agenda oficial en Emiratos Árabes Unidos—, su nombre apareció de forma directa en la conversación entre los mandatarios de Colombia y Estados Unidos.
Petro calificó el encuentro con Trump con un 9 sobre 10 y aseguró que uno de los temas abordados fue el desplazamiento de las redes del narcotráfico hacia el sur del continente. Según el mandatario colombiano, la presión ejercida en su país estaría empujando estas actividades ilícitas hacia territorio ecuatoriano, lo que refuerza la urgencia de una respuesta coordinada.
Ecuador en el centro del debate regional
Durante una entrevista radial, Petro afirmó que Colombia está dispuesta a ayudar a Daniel Noboa para evitar que el narcotráfico se consolide en su territorio. Incluso propuso una eventual alianza tripartita entre Colombia, Ecuador y Estados Unidos para combatir no solo el tráfico de drogas, sino también los capitales financieros de las organizaciones criminales.
El presidente colombiano también buscó despejar tensiones políticas al señalar que no existe una enemistad con Daniel Noboa, sino una serie de malentendidos y desinformación. En ese contexto, pidió a Trump que facilite un acercamiento diplomático entre ambos gobiernos, abriendo la puerta a un relanzamiento de la cooperación bilateral.

Analistas ven una ventana de oportunidad para Daniel Noboa
Para expertos en relaciones internacionales, la coyuntura representa una oportunidad que Ecuador no debería desaprovechar. Santiago Carranco, académico de la Universidad Internacional del Ecuador, considera que Petro llegó al encuentro con un mensaje claro para Washington: compromiso en seguridad, pragmatismo frente a Venezuela y disposición a mediar con Ecuador.
Sin embargo, advierte que el discurso debe traducirse en acuerdos concretos. Desde su perspectiva, Ecuador y Colombia han cometido un error estratégico al culparse mutuamente por el narcotráfico, en lugar de presentar propuestas conjuntas que les permitan acceder a mayores recursos de cooperación estadounidense.
Carranco sostiene que una acción inmediata sería desactivar la actual tensión comercial y avanzar hacia una estrategia común en zonas fronterizas, defensa y control territorial. De lo contrario, Ecuador corre el riesgo de quedar relegado en las prioridades de Estados Unidos.
Escepticismo y factores electorales en Colombia
No todos los analistas comparten el optimismo. Esteban Santos, especialista en política internacional, recuerda que Colombia entrará en un intenso proceso electoral en 2026, con comicios legislativos en marzo y presidenciales en mayo. Esto podría limitar el alcance real de los compromisos anunciados por Petro.
Santos cree que, si Estados Unidos interviene como mediador, Ecuador probablemente retroceda en medidas comerciales que han escalado el conflicto con Colombia. No obstante, advierte que cualquier diálogo debe darse en condiciones de igualdad y sin imposiciones externas.
Dudas sobre los resultados reales contra el narcotráfico
Desde sectores militares retirados de Colombia también surgen cuestionamientos. Jaime Ariza y Gustavo Díaz Tamayo ponen en duda las cifras oficiales del Gobierno colombiano, que aseguran la destrucción de un laboratorio de droga cada 40 minutos. Ambos coinciden en que, pese a los anuncios, Colombia sigue encabezando la región en cultivos de hoja de coca.
Para ellos, sin un respaldo sólido y sostenido de Estados Unidos, los compromisos de cooperación regional podrían quedarse en el plano discursivo. Aun así, reconocen que la presión de Washington podría derivar en nuevos acuerdos y en la reducción de barreras comerciales que hoy afectan a ambos países.
Más noticias:
