- La Cámara Nacional de Acuacultura reportó afectaciones severas en piscinas de cría por cortes de luz.
- La falta de bombeo continuo y aireación eleva la mortalidad del crustáceo en provincias costeras.
- El encendido constante de motores térmicos a diésel incrementa en 45% los costos de producción.
- Las plantas empacadoras exigen previsibilidad en los horarios para no romper la cadena de frío.
La Cámara Nacional de Acuacultura (CNA) emitió una declaración de emergencia ante las graves dificultades operativas derivadas de los cortes de electricidad en el país, señalando que la producción camaronera atraviesa uno de los momentos más críticos de la última década. La actividad acuícola ecuatoriana depende de un flujo ininterrumpido de energía durante las 24 horas del día para accionar bombas de marea, sistemas de aireación superficial en piscinas y cámaras frigoríficas de conservación de mariscos procesados para la exportación.
Sobrecostos de combustibles y riesgos de mortalidad biológica
De acuerdo con el gremio acuícola este 17 de octubre de 2026, la recirculación de agua salobre en las piscinas de engorde es indispensable para mantener concentraciones adecuadas de oxígeno disuelto. Las interrupciones imprevistas del fluido eléctrico fuerzan a los operadores a utilizar generadores auxiliares a diésel por lapsos de diez a doce horas consecutivas, generando un sobrecosto operativo estimado en hasta un 45% por libra cosechada en momentos en que los precios internacionales se mantienen en niveles bajos.
Los productores pequeños y medianos ubicados en el golfo de Guayaquil, Santa Elena, El Oro y Manabí reportaron que la imposibilidad de costear generadores industriales de combustión interna ha obligado a bajar la densidad poblacional en las piscinas, retrasando los ciclos habituales de pesca y elevando la vulnerabilidad de los ejemplares jóvenes ante enfermedades bacterianas.
Para conocer detalles sobre la infraestructura energética nacional y los trabajos de repotenciación en el sistema interconectado, consulte también la cobertura sobre las labores de mantenimiento en las subestaciones de transmisión eléctrica.
Impacto en la cadena de frío y logística portuaria internacional
La situación también compromete la etapa de procesamiento y congelación rápida en plantas empacadoras de Guayas y El Oro. Estas instalaciones industriales deben sostener temperaturas de -18 °C para conservar las propiedades organolépticas del producto y cumplir con las normativas sanitarias internacionales requeridas por mercados compradores como Estados Unidos, la Unión Europea y China.
El corte recurrente en los polígonos industriales ha obligado a reprogramar los turnos de procesamiento y a incurrir en gastos logísticos imprevistos para conectar los contenedores a tomas eléctricas portuarias de emergencia antes de su embarque en terminales marítimas como Contecon Guayaquil y Puerto Bolívar en Machala.
Adicionalmente, los laboratorios de larvas y fábricas de alimento balanceado enfrentan riesgos biológicos severos debido a la sensibilidad térmica de los tanques de reproducción marina, donde pequeñas alteraciones en la oxigenación pueden ocasionar la pérdida total de lotes reproductores de alta calidad genética.
A este complejo panorama se suma la situación de los laboratorios de mejoramiento genético y reproducción de nauplios localizados en la península de Santa Elena y el perfil costero de Manabí. En estas unidades científicas y de crianza, cualquier caída no programada de tensión descalibra los termostatos y las bombas de inyección de microalgas, destruyendo semanas de investigación y reduciendo la oferta de larvas de alta calidad necesarias para resembrar las hectáreas productivas en el siguiente ciclo comercial.
De igual manera, los industriales de la molienda de balanceados acuícolas advirtieron que la operación discontinua de las líneas de extrusión provoca mermas en la formulación nutricional y encarece el transporte terrestre de insumos agrícolas esenciales, como la harina de pescado y la soya importada, afectando a toda la cadena de valor asociada a las economías familiares de las provincias costeras.
La CNA solicitó a las autoridades del sector eléctrico la instauración de franjas horarias diferenciadas y estables para las zonas acuícolas, a fin de preservar la competitividad de una industria que genera más de 250.000 puestos de trabajo directos e indirectos en el litoral.
Los informes técnicos y las estadísticas comerciales del sector están disponibles en el sitio de la Cámara Nacional de Acuacultura y en las resoluciones del Ministerio de Energía y Minas.
El gremio enfatizó que sin mecanismos de compensación tributaria o facilidades crediticias para la autogeneración fotovoltaica, la balanza comercial no petrolera del Ecuador podría experimentar una merma sustancial de ingresos de divisas en el último trimestre del año.









