Un indicador en descenso que abre oportunidades
El riesgo país de Ecuador se ubicó en 429 puntos básicos al 13 de abril de 2026, marcando su nivel más bajo desde finales de enero del mismo año. Esta reducción refleja una mejora en la percepción de los mercados internacionales sobre la capacidad del país para cumplir con sus obligaciones financieras.

El Gobierno, liderado por el presidente Daniel Noboa, se ha propuesto una meta ambiciosa: reducir este indicador a 300 puntos en 2026 y a 200 puntos en 2027, lo que representaría un cambio estructural en la economía ecuatoriana.
La credibilidad, el factor decisivo
Más allá de los números, el principal desafío identificado por el propio Ejecutivo es la credibilidad. El historial de cambios abruptos en la política económica sigue generando cautela entre los inversionistas internacionales.
Aunque la tendencia actual es positiva, Ecuador aún se encuentra en una categoría de riesgo medio-alto, lo que implica que cualquier error en la gestión económica podría revertir los avances logrados.
Una estrategia prudente frente a los mercados
En este contexto, el Gobierno ha optado por actuar con cautela. Durante las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, la ministra de Economía, Sariha Moya, decidió no mantener encuentros con inversionistas.
Esta decisión responde a la necesidad de consolidar primero el siguiente tramo del acuerdo con el FMI antes de buscar financiamiento externo, enviando una señal de prudencia al mercado.
¿Por qué es clave reducir el riesgo país?
Disminuir el riesgo país no es solo un objetivo técnico, sino una herramienta para dinamizar la economía. Entre sus principales beneficios destacan:
- Menor costo de financiamiento para el Estado
- Créditos más accesibles para empresas y familias
- Mayor atracción de inversión extranjera
- Generación de empleo en sectores estratégicos
Las claves para alcanzar los 200 puntos
Según expertos económicos, lograr esta meta en dos años requiere una estrategia integral:
Credibilidad y coherencia económica
Los mercados valoran la consistencia más que ajustes extremos. Cumplir metas fiscales y evitar cambios bruscos es fundamental.
Reducción inteligente del déficit fiscal
No se trata solo de recortar gastos, sino de optimizarlos: eliminar subsidios ineficientes, mejorar la recaudación y combatir la evasión. La meta sería reducir el déficit al 2% del PIB.
Reordenamiento de la deuda pública
Extender plazos y reducir tasas permitirá aliviar la presión fiscal y mejorar la percepción de riesgo.
Impulso al crecimiento económico
Atraer inversión, garantizar seguridad jurídica y mantener estabilidad política son pilares clave. Una economía en crecimiento reduce el peso de la deuda.
Señales claras al mercado
Cumplir acuerdos internacionales, evitar improvisaciones y lograr emisiones exitosas de deuda refuerzan la confianza.
Un camino prometedor, pero frágil
A pesar de los avances, el contexto sigue siendo desafiante. Ecuador enfrenta un déficit fiscal elevado, una alta carga de deuda y dependencia del financiamiento externo.
Esto implica que cualquier desviación en la política económica podría afectar rápidamente la confianza de los mercados. El reto no solo es bajar el riesgo país, sino sostener esa mejora en el tiempo.
Fuente: La Hora
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