- El Instituto Geofísico reportó un sismo de magnitud 4,3 con epicentro en el océano frente a Jama.
- El movimiento telúrico ocurrió a una profundidad de 12 kilómetros a las 14:18 de este 14 de octubre.
- Habitantes de Pedernales, Bahía de Caráquez y Manta reportaron haber sentido una vibración leve a moderada.
- Gestión de Riesgos confirmó que no existen víctimas, personas heridas ni afectaciones a edificaciones.
Un movimiento telúrico de magnitud 4,3 en la escala de Richter sacudió la tarde de este miércoles 14 de octubre la zona costera norte de la provincia de Manabí. De acuerdo con el reporte técnico preliminar emitido por el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional (IG-EPN), el evento sísmico tuvo su epicentro en aguas del océano Pacífico, a unos 24 kilómetros al noroeste del cantón Jama.
El temblor se registró exactamente a las 14:18 (hora local de Ecuador continental) y se originó a una profundidad focal superficial de 12 kilómetros. Debido a su localización y cercanía con la franja costera, la sacudida fue percibida de forma leve a moderada por pobladores de los cantones manabitas de Jama, Pedernales, San Vicente y Bahía de Caráquez, así como de manera muy suave en sectores altos de Manta y Portoviejo.
Evaluación de daños y calma en los cantones del litoral
Inmediatamente después de producido el evento telúrico, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) activó los protocolos de monitoreo con las salas operativas del sistema ECU 911 en Portoviejo y con los cuerpos de bomberos cantonales. Tras el barrido técnico inicial, las autoridades confirmaron que no se produjeron afectaciones en la infraestructura vial, puentes, redes eléctricas ni en edificaciones públicas o privadas de la provincia.
El Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) descartó tajantemente cualquier posibilidad de que el sismo generara alerta de tsunami o variaciones anómalas en el nivel del mar frente a las playas ecuatorianas, llevando tranquilidad a los pescadores artesanales y operadores turísticos de la zona. Este tipo de monitoreo preventivo guarda relación directa con los protocolos detallados en notas sobre los fenómenos geológicos y climáticos que impactan al país.
Los científicos del Instituto Geofísico recordaron a la ciudadanía que la costa ecuatoriana se encuentra situada sobre la zona de contacto entre la placa oceánica de Nazca y la placa continental Sudamericana, un sector de subducción tectónica altamente activo que libera energía de forma constante mediante sismos de diversa magnitud.
Las autoridades reiteraron la importancia de mantener la calma ante estos eventos naturales, verificar siempre la información a través de canales institucionales y contar en los hogares con mochilas de emergencia debidamente equipadas con agua, alimentos no perecibles y linternas.
La franja litoral de la provincia de Manabí cuenta con un historial sísmico de alta relevancia geodinámica, habiendo sido el epicentro del devastador terremoto de magnitud 7,8 ocurrido el 16 de abril de 2016. Desde entonces, la Red Nacional de Sismógrafos del Instituto Geofísico ha instalado más de una decena de acelerógrafos digitales y estaciones telemétricas a lo largo de los cantones Pedernales, Jama y Sucre para medir la aceleración del suelo y emitir alertas tempranas a las capitanías de puerto de la Armada del Ecuador.
Los comités de operaciones de emergencia cantonales (COE) recordaron a las directivas comunitarias y a los administradores de hoteles costeros que la prevención sísmica es una tarea permanente. Mantener despejadas las rutas de evacuación hacia zonas altas, realizar simulacros de evacuación en planteles educativos y verificar periódicamente el anclaje de muebles pesados en viviendas y oficinas son medidas sencillas pero fundamentales para proteger la vida frente a la recurrente actividad tectónica del cinturón de fuego del Pacífico.









