- Precipitaciones ininterrumpidas de más de doce horas provocaron severas inundaciones en el norte y sur de Guayaquil.
- La acumulación de agua pluvial coincidió con un periodo de pleamar en el río Guayas, frenando el desagüe de los colectores.
- Más de veinte ciudadelas y avenidas arteriales reportaron tránsito colapsado y vehículos particulares averiados.
- La empresa municipal Segura EP desplegó cuadrillas con bombas de succión para despejar los pasos a desnivel.
Un violento temporal invernal castigó sin tregua a la ciudad costera durante la noche y madrugada de este 23 de septiembre de 2026. La persistente lluvia en Guayaquil se prolongó por más de doce horas ininterrumpidas, anegando calzadas completas en al menos veinte sectores urbanos y generando un masivo colapso en la movilidad de las principales avenidas que conectan los distritos residenciales con los polos industriales del cantón.
Los reportes emitidos por las cámaras de videovigilancia del servicio integrado ECU 911 mostraron niveles críticos de agua en ciudadelas tradicionales del norte como Sauces 6, Sauces 9, Alborada, Guayacanes y Samanes, donde el líquido rebasó las aceras e ingresó en plantas bajas de viviendas familiares y locales comerciales. La situación se tornó crítica alrededor de las 05:30, coincidiendo con la hora pico del desplazamiento laboral matutino.
Factores climáticos y coincidencia con la marea alta
El impacto devastador de la lluvia en Guayaquil obedeció a la coincidencia temporal entre las descargas atmosféricas extraordinarias y el ciclo de pleamar en el río Guayas y los ramales del estero Salado. Con el nivel del río elevado por la marea astronómica, las compuertas de descarga de los ductos cajón se cerraron de forma automática para evitar el reflujo salino hacia las calles, impidiendo que el agua de lluvia evacuara con velocidad normal hacia los esteros.
En el sector de Urdesa Central, a lo largo de las avenidas Víctor Emilio Estrada y Las Aguas, decenas de automotores particulares y buses urbanos quedaron atrapados en medio de lagunas artificiales formadas por el taponamiento de sumideros pluviales con basura doméstica arrastrada desde las zonas altas de los cerros circundantes.
Los pasos a desnivel de las avenidas Pedro Menéndez Gilbert y Benjamín Carrión requirieron cierres preventivos por parte de los agentes civiles de tránsito, mientras brigadas de auxilio empujaban vehículos varados con motores fundidos y sistemas eléctricos dañados por el contacto con el agua estancada.
En el sur de la urbe, en los barrios del Guasmo y la Isla Trinitaria, los moradores organizaron cuadrillas comunitarias con palas y baldes para desalojar el agua de los callejones peatonales, reclamando la presencia de bombas móviles para evacuar las aguas residuales antes de que causen daños estructurales en los cimientos de madera y caña.
Respuesta operativa municipal y monitoreo preventivo
Técnicos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología informaron que las estaciones pluviométricas de la urbe registraron acumulados superiores a los 74 milímetros de agua en doce horas, una cifra extraordinaria para este periodo del mes. Los meteorólogos advirtieron que la inestabilidad atmosférica en el golfo de Guayaquil continuará generando lloviznas intermitentes durante las próximas jornadas.
Por su parte, voceros de la Muy Ilustre Municipalidad de Guayaquil coordinaron con Interagua y Segura EP el desplazamiento de 14 hidrocleaners de alta potencia para destapar rejillas obstruidas en los puntos más vulnerables de la vía a Daule y el suburbio oeste.
Las emergencias provocadas por los temporales en el puerto principal reiteran la urgencia de fortalecer los planes de respuesta cantonal, tal como se evidenció cuando Segura EP reportó anegamientos en varios sectores de Guayaquil por lluvias y marea alta, una problemática recurrente que exige obras estructurales de ampliación en los colectores pluviales de la cuenca baja.
Las autoridades cantonales exhortaron a la ciudadanía a conducir con prudencia, mantener una distancia prudente entre automotores y evitar sacar fundas de desperdicios fuera de los horarios de recolección para impedir nuevos bloqueos en los sistemas de desagüe urbano.









