- Mareas del río Guayas superan los 3,7 metros y frenan el drenaje pluvial.
- La ciudad se asienta sobre terrenos bajos ganados a antiguos esteros.
- El sellado del suelo por asfalto incrementa la escorrentía superficial.
- Inocar y autoridades locales vigilan la coincidencia de aguajes y lluvias.
La condición geográfica de Guayaquil como urbe asentada sobre una cuenca estuarina baja, sumada a las mareas que alcanzan cotas superiores a 3,7 metros, constituye el factor determinante que explica su vulnerabilidad ante inundaciones este 24 de septiembre de 2026.
Cuando la pleamar del río Guayas coincide con aguaceros intensos, las compuertas de drenaje deben cerrarse para evitar el reflujo del río hacia las calles, provocando acumulación de agua lluvia en calzadas y avenidas bajas.
Urbanización sobre esteros y pérdida de absorción
Informes de ordenamiento territorial advierten que la progresiva impermeabilización del suelo redujo la capacidad de filtración natural, saturando los colectores en sectores residenciales del norte y sur de la ciudad.
Este desafío urbano guarda estrecha relación con las acciones ciudadanas de mitigación, en línea con los trabajos de adecuación de viviendas y fletes en Guayaquil ante el invierno que ejecutan los moradores para blindar sus inmuebles.
Vigilancia oceanográfica y limpieza de canales
El Inocar emite tablas de marea periódicas para que los organismos de auxilio anticipen contingencias durante las fases de aguaje.
Por su parte, la Alcaldía de Guayaquil y la Secretaría de Gestión de Riesgos mantienen cuadrillas activas de limpieza de sumideros, exhortando a la ciudadanía a no tapar las rejillas con basura doméstica.
La adaptación climática de la ciudad demandará nuevas compuertas automatizadas y estaciones de bombeo para garantizar la seguridad de los barrios ribereños.
Modernización territorial y gobernanza participativa
Las administraciones municipales y seccionales enfrentan el desafío permanente de responder con eficacia a las demandas de infraestructura básica, seguridad vial y ordenamiento territorial. La ejecución transparente de proyectos de obras públicas y la digitalización de servicios optimizan el uso de los recursos comunitarios en beneficio directo de los habitantes.
El compromiso activo de los barrios y las veedurías ciudadanas garantiza que las transformaciones urbanas se realicen con equidad social y respeto al entorno natural, consolidando comunidades más prósperas y seguras en todo el Ecuador.
Gestión del riesgo urbano y modernización del drenaje pluvial
Los desafíos hidrológicos y de seguridad que enfrentan las principales ciudades del Ecuador demandan una gestión territorial técnica y transparente que priorice la protección de la vida humana y la resiliencia de la infraestructura comunitaria. La modernización de los sistemas de colectores pluviales, la limpieza constante de canales abiertos y la reubicación de familias en zonas de alta vulnerabilidad constituyen tareas prioritarias para los cabildos.
La participación activa de los comités barriales y las organizaciones de vecinos en mingas comunitarias y asambleas cívicas fortalece la capacidad de respuesta local frente a fenómenos climáticos recurrentes, consolidando entornos urbanos más sostenibles y seguros.
Las autoridades seccionales y los organismos de gestión de riesgos ratifican su compromiso de trabajar articuladamente con la ciudadanía para implementar obras públicas de calidad que prevengan inundaciones y resguarden el bienestar de todos los habitantes.









