Más de 100 mujeres mantienen viva una tradición medicinal en el corazón de Quito
En pleno centro de Quito, el mercado 1 de Mayo, ubicado en el tradicional barrio San Roque, se ha convertido en un verdadero santuario de la medicina ancestral. Allí, más de 100 hierbateras trabajan diariamente ofreciendo recetas elaboradas con plantas medicinales para tratar diversas dolencias físicas, emocionales y espirituales.

Durante más de cinco décadas, estas mujeres han preservado conocimientos heredados de madres, abuelas y generaciones enteras que encontraron en la naturaleza una fuente de sanación. Hoy, además de curar, también protegen una tradición cultural profundamente arraigada en la identidad quiteña.
Recetas secretas y saberes transmitidos de generación en generación
Norma Juiña, una de las primeras hierbateras del mercado 1 de Mayo, asegura que ha dedicado toda su vida a este oficio. Desde niña observó cómo su abuela y su madre utilizaban plantas medicinales para aliviar enfermedades y mejorar la salud de quienes acudían en busca de ayuda.
Según explica, muchas personas llegan por problemas de estrés, cálculos, gripe, diabetes, estrías e incluso secuelas de Covid-19. También hay quienes buscan tratamientos para el llamado “mal de aire” o limpias energéticas.
Las recetas, sin embargo, siguen siendo un secreto muy bien guardado. Norma comparte solo una parte de la preparación y el resto lo susurra al oído del cliente, manteniendo intacta la mística de este conocimiento ancestral.
Más de 200 plantas medicinales llenan de vida el mercado 1 de Mayo
El color verde domina cada rincón del mercado. Desde las 04:00 de la mañana, las hierbateras llegan cargadas con plantas que cultivan en sus huertos o que recolectan en los cerros y páramos que rodean Quito.
Entre las especies más utilizadas están el matico, la flor de ñachag, la ruda, la manzanilla y muchas otras que forman parte de más de 200 variedades medicinales disponibles en el lugar.
María Caza, presidenta de la Asociación de Hierbateras, explica que existen dos grupos principales: quienes cultivan las plantas y quienes las recolectan directamente de zonas rurales como Lloa, una parroquia quiteña reconocida por su riqueza natural.
Economía circular fortalece el trabajo y mejora la calidad de vida
Además de preservar la medicina tradicional. Las hierbateras impulsan un proyecto de economía circular que busca mejorar sus condiciones de vida y fortalecer esta actividad ancestral.
Este modelo permite optimizar recursos, aprovechar residuos orgánicos mediante compostaje y generar sostenibilidad económica para las mujeres que dependen de esta labor como principal fuente de ingresos.
La iniciativa también ayuda a visibilizar el valor cultural, económico y social de las hierbateras, quienes no solo venden plantas. Sino que resguardan conocimientos que forman parte del patrimonio intangible de Quito.
Guardianas de la memoria y la salud popular
Lejos de desaparecer, este oficio continúa siendo una alternativa de salud para cientos de personas que confían en los remedios naturales y en la sabiduría de estas mujeres.
Las hierbateras representan una conexión viva entre el pasado y el presente. Demostrando que la medicina ancestral sigue teniendo un espacio importante en la vida urbana moderna.
En cada planta, en cada receta y en cada consejo compartido, se conserva una parte de la historia cultural de Ecuador.
Fuente: Primicias
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