Los profesionales no ejercen su carrera en una proporción cada vez más preocupante en Ecuador. Aunque obtener un título universitario suele considerarse una herramienta para acceder a mejores oportunidades laborales, la realidad demuestra que miles de graduados terminan desempeñándose en actividades que no guardan relación con la formación académica que recibieron.
Un estudio elaborado por el economista Marco Antonio Acosta, fundador de Acosconsulting, revela que el 42,4 % de los profesionales titulados ocupados en el país trabaja fuera de su campo de formación. Esto significa que aproximadamente cuatro de cada 10 profesionales no ejercen su carrera, pese a haber invertido años de preparación académica.
La investigación se basa en datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), una de las principales fuentes para analizar la situación laboral en Ecuador.
Más de 550 mil profesionales no ejercen su carrera
De acuerdo con el estudio, el porcentaje de trabajadores que se desempeña en actividades ajenas a su profesión equivale a 550.459 personas. La cifra surge de un universo de 1’296.913 profesionales titulados ocupados en el país.
Este escenario refleja una realidad compleja para el mercado laboral ecuatoriano. Aunque cada vez más personas acceden a estudios superiores, eso no necesariamente garantiza que encuentren empleo en el área para la que fueron preparadas.
Según Acosta, el crecimiento del número de graduados universitarios plantea una interrogante fundamental: si el título profesional realmente permite establecer una conexión directa con las funciones que desempeñan los trabajadores en su vida laboral.
Qué significa el desajuste entre estudios y empleo
El informe explica que existe concordancia profesional cuando una persona trabaja en actividades relacionadas con su formación académica. Por ejemplo, un médico que atiende pacientes, un ingeniero que desarrolla proyectos de construcción o una docente que ejerce la enseñanza.
Sin embargo, cuando esa relación desaparece, se produce lo que la literatura económica denomina «desajuste horizontal». En este caso, la persona tiene empleo e ingresos, pero trabaja en un campo diferente al que estudió.
Por ello, muchos profesionales no ejercen su carrera y deben adaptarse a ocupaciones que responden a las necesidades del mercado laboral más que a sus conocimientos especializados.
Diferencias entre áreas de formación
El estudio también señala que los campos académicos agrupan carreras con perfiles muy diversos. Dentro de Ciencias Sociales y Derecho, por ejemplo, conviven profesionales como abogados, economistas, sociólogos y comunicadores.
Esta diversidad implica que el nivel de desajuste puede variar considerablemente entre una carrera y otra. Por esa razón, los resultados generales no reflejan necesariamente la realidad específica de cada profesión.
Además, el análisis destaca que profundizar en cada especialidad requeriría estudios complementarios y muestras estadísticas más amplias, utilizando la Clasificación Nacional de Títulos y Profesiones vigente.
Un desafío para el mercado laboral ecuatoriano
El hecho de que miles de profesionales no ejercen su carrera evidencia uno de los principales desafíos estructurales del mercado laboral ecuatoriano. La formación académica continúa siendo una herramienta valiosa para el desarrollo profesional, pero no siempre encuentra correspondencia con las oportunidades disponibles.
Mientras aumenta el número de graduados universitarios, también crece la necesidad de generar empleos especializados que permitan aprovechar el talento y los conocimientos adquiridos en las aulas.
Los resultados del estudio abren nuevamente el debate sobre la relación entre educación superior, demanda laboral y oportunidades de empleo en Ecuador, un tema que sigue siendo clave para el desarrollo económico y social del país.
Más noticias:
Fuente:
