Frente a la rápida expansión habitacional en el valle de Tumbaco, la arquitectura biofílica se consolida en Quito como un modelo que prioriza el bienestar emocional de los habitantes. La iniciativa arquitectónica busca mitigar el desgaste provocado por la congestión vehicular mediante la creación de refugios naturales abiertos.
Conservación natural y urbanismo para las personas
Investigaciones internacionales avalan que la presencia de áreas verdes disminuye la fatiga mental y favorece la salud física de la población urbana. En la Ruta Viva, desarrollos mixtos como Kíen conservan ejemplares arbóreos de gran tamaño y habilitan plazas abiertas que invitan a la desconexión tecnológica.
Especialistas destacan que el diseño empático redefine la planificación urbana al colocar las emociones y la tranquilidad en el núcleo de las construcciones.
Boletín de prensa enviado por una empresa de RR. PP.









