Médicos gastroenterólogos y neurólogos explican que el estrés crónico altera de forma directa la comunicación bidireccional existente a través del nervio vago entre el cerebro y el tracto gastrointestinal.
Impacto celular en la barrera intestinal
El estrés prolongado eleva los niveles de cortisol en sangre, modificando la diversidad de las bacterias beneficiosas de la microbiota y generando hipersensibilidad visceral, reflujo y síndrome de intestino irritable. Gran parte de los neurotransmisores que regulan el bienestar emocional, como la serotonina, se sintetizan en el epitelio digestivo.
Para mitigar estos malestares, los especialistas aconsejan mantener hábitos de sueño regulares, realizar pausas activas y consultar a profesionales antes de tomar medicación. Estos descubrimientos coinciden con recientes investigaciones sobre el sistema nervioso y la salud integral.
Boletín de prensa enviado por una empresa de RR. PP.









