- Trabajadores rurales avistaron tres cadáveres maniatados junto al canal internacional.
- Los cráneos fueron localizados en sacos de yute a corta distancia de los torsos.
- Los peritajes señalan que las víctimas fueron torturadas en un inmueble urbano previo al desecho.
- Se presume que el móvil responde a pugnas por el control de cobro de peajes fronterizos.
Una profunda alarma sacudió a los habitantes del cantón fronterizo de Huaquillas, en la provincia de El Oro, este 23 de septiembre de 2026 tras el macabro descubrimiento de los restos mortales decapitados de tres hombres en un terraplén clandestino colindante con el canal internacional de aguas servidas que divide a Ecuador de Perú, una zona marcada por la presencia de bandas criminales transfronterizas que desafían los operativos de seguridad similares a las estrategias judiciales y penitenciarias aplicadas contra la delincuencia organizada en el país.
El hallazgo fue reportado a las 06:30 por jornaleros que se dirigían a sus labores y notaron bultos cubiertos con lonas plásticas en los matorrales del sector La Salina. Agentes de la Policía preventiva verificaron que las víctimas se hallaban amarradas con sogas y cinta industrial, presentando laceraciones y heridas cortopunzantes características de agresiones cometidas con alevosía.
Peritajes forenses y fijación de indicios
Efectivos especializados de la Policía Nacional del Ecuador establecieron un perímetro acordonado para proteger las evidencias. A unos 15 metros del lugar principal, dentro de costales de polietileno, los agentes hallaron los cráneos de los fallecidos, cuyas edades rondaban entre los 20 y 35 años. En la escena se aseguraron cuchillos de carnicería y vainas de proyectiles 9 mm.
De acuerdo con las líneas de investigación abiertas por la Fiscalía General del Estado, el crimen se habría ejecutado en un inmueble clandestino dentro de la urbe fronteriza, tras lo cual los ejecutores transportaron los cuerpos en vehículos de carga para abandonarlos en el canal como mensaje intimidatorio hacia bandas delictivas competidoras.
Fortalecimiento del control binacional y demolición de pasos informales
En el marco de los acuerdos de cooperación policial entre Ecuador y Perú, mandos de la Policía Nacional y del Ejército ecuatoriano desplegaron maquinaria pesada para inhabilitar terraplenes y puentes de madera improvisados que conectan ambos márgenes del canal en los sectores de La Salina, El Tropezón y Poza Honda. Estas estructuras rudimentarias eran utilizadas tanto para el trasvase de cilindros de gas licuado de petróleo subsidiado como para la evasión de controles migratorios regulares.
Las autoridades judiciales provinciales de El Oro han solicitado la asignación de jueces especializados y fiscales con resguardo permanente para tramitar las causas derivadas de la violencia transfronteriza, buscando que las detenciones de sospechosos no culminen en medidas sustitutivas que devuelvan a los operadores delictivos a las calles de Huaquillas.
Disputa por pasos no autorizados y contrabando
Huaquillas registra una sangrienta confrontación entre células delictivas que pugnan por el monopolio de los más de 30 pasos informales sobre el canal internacional. A través de estos puentes artesanales se movilizan hidrocarburos subsidiados, armamento, mercadería sin aranceles y flujos migratorios irregulares que dejan cuantiosas ganancias diarias por concepto de peajes extorsivos.
Las autoridades policiales ecuatorianas coordinan con sus pares de la Policía Nacional del Perú la verificación dactilar de los cuerpos para determinar si las víctimas tenían nacionalidad peruana o ecuatoriana, al tiempo que el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas desplegó retroexcavadoras para demoler los accesos ilegales en la ribera del canal.
Clamor ciudadano por seguridad integral en la frontera sur
Dirigentes comerciales de Huaquillas reclamaron la declaratoria urgente de zona especial de seguridad para el cordón fronterizo, exigiendo presencia policial fija para evitar que la violencia paralice el comercio formal con la ciudad vecina de Aguas Verdes.
Gremios de transporte y trabajadores fronterizos advierten que el miedo a las extorsiones ha reducido a la mitad el flujo de turistas y compradores que ingresan diariamente desde territorio peruano, lo que agrava la precarización económica en la zona de integración binacional.
Este grave suceso evidencia la necesidad de un control fronterizo integral y coordinado entre ambos países para neutralizar las fuentes de financiamiento del crimen transnacional y devolver la tranquilidad a la población de El Oro.









