Economía criminal y violencia: el detonante de las nuevas medidas
El aumento de hechos violentos en sectores como Comité del Pueblo, Calderón, Tumbaco y el valle de Los Chillos encendió las alertas en Pichincha. Esta situación llevó al Gobierno a decretar un nuevo estado de excepción en varias provincias, incluyendo esta jurisdicción clave del país. Como parte de la estrategia, se implementará un toque de queda nocturno entre las 23:00 y 05:00 durante quince días en mayo, con el objetivo de contener el avance del crimen organizado.

El objetivo central: atacar la economía ilícita desde la raíz
El ministro del Interior, John Reimberg, explicó que la medida no solo busca limitar la movilidad, sino frenar el crecimiento de lo que denominó “pequeña economía criminal”. Esta incluye actividades como microtráfico, extorsión y sicariato, que empiezan a consolidarse en sectores urbanos. La estrategia apunta a intervenir antes de que estas redes se fortalezcan y conviertan a la provincia en un foco de alta inseguridad.
Bandas criminales y disputa territorial en Quito
Informes policiales revelan que al menos tres organizaciones delictivas —Los Lobos, Choneros y Tiguerones— mantienen una intensa disputa por el control territorial, económico y logístico. Estas agrupaciones buscan dominar rutas del narcotráfico, mercados ilícitos y corredores estratégicos, utilizando la violencia como mecanismo de control e intimidación.
Pichincha: un punto estratégico y vulnerable
La ubicación geográfica de la provincia la convierte en un nodo clave de conexión entre la Costa, Sierra y Amazonía. Este factor facilita el tránsito de personas y mercancías, pero también abre la puerta a actividades ilícitas como tráfico de armas, drogas y contrabando. Quito, en particular, cumple un rol logístico de paso y redistribución, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a estas estructuras criminales.
Un escenario crítico en seguridad ciudadana
Durante 2026, Quito enfrenta un aumento sostenido de la criminalidad y una percepción creciente de inseguridad. La disputa entre bandas ha intensificado los niveles de violencia, generando preocupación en autoridades y ciudadanos. Aunque la ciudad no es necesariamente un centro de acopio, sí funciona como un punto clave para movilización y ocultamiento temporal de actividades ilegales.
La necesidad de estrategias focalizadas
Expertos en seguridad advierten que no se debe generalizar el problema a toda la provincia. Proponen identificar zonas específicas donde se concentran delitos, como mercados de objetos robados o áreas de alta actividad nocturna. También sugieren fortalecer la coordinación entre el Gobierno y los municipios para intervenir de forma más precisa y efectiva.
Fuente:El Universo
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