- El Banco Central del Ecuador (BCE) elevó su previsión de crecimiento para 2026 de 2,5% a 2,7%.
- La entidad proyecta un crecimiento promedio de 2,5% anual entre 2027 y 2030.
- El consumo de los hogares crecería 3,3% y la inversión 5,8% este año.
- El BCE advierte que un fenómeno de El Niño fuerte podría restar hasta 1,4 puntos porcentuales al crecimiento de 2027.
El Banco Central del Ecuador (BCE) elevó su previsión de crecimiento económico para 2026 de 2,5% a 2,7%, según la actualización de sus proyecciones macroeconómicas difundida este lunes. La entidad, sin embargo, advirtió que el fenómeno de El Niño podría afectar de forma significativa el desempeño de la economía en 2027.
Los motores del crecimiento en 2026
El BCE atribuye la mejora en la proyección al desempeño de varios componentes de la demanda interna. El consumo de los hogares crecería 3,3% este año, mientras que la formación bruta de capital fijo —es decir, la inversión en maquinaria, construcción y equipos— aumentaría 5,8%, uno de los ritmos más altos de los últimos años.
Las exportaciones de bienes y servicios, por su parte, crecerían 3,8% en 2026, impulsadas principalmente por camarón, petróleo, productos mineros, banano y cacao, los rubros que históricamente sostienen la balanza comercial del país.
Crédito, depósitos y remesas al alza
El informe del BCE proyecta un incremento del 10,9% en el crédito al sector privado y un crecimiento del 11,5% en los depósitos del sistema financiero, señales que la entidad interpreta como una recuperación de la confianza en la banca ecuatoriana tras los períodos de contracción registrados en años anteriores.
Las remesas de los migrantes ecuatorianos, un componente clave de los ingresos de miles de hogares, se proyectan en USD 8.020 millones para 2026. A ese panorama se suma una inflación promedio estimada en 2,1%, uno de los niveles más bajos de la región, y un superávit en cuenta corriente de USD 4.587 millones, respaldado por reservas internacionales de USD 11.239 millones.
Una proyección de mediano plazo más moderada
Para el periodo 2027-2030, el Banco Central proyecta un crecimiento promedio más moderado, de 2,5% anual, una cifra que refleja una normalización del ritmo de expansión tras el repunte de 2026 y que se ubica en línea con el potencial de crecimiento estructural que distintos organismos multilaterales atribuyen a la economía ecuatoriana.
La advertencia sobre El Niño en 2027
El BCE incluyó en su informe dos escenarios de riesgo asociados al fenómeno de El Niño para 2027. En un escenario moderado, el evento climático restaría 0,5 puntos porcentuales al crecimiento proyectado; en un escenario de El Niño fuerte, el impacto podría llegar hasta 1,4 puntos porcentuales menos de crecimiento.
La entidad explicó que ese impacto se transmitiría principalmente a través de daños en infraestructura vial y productiva, afectaciones al sector agrícola y pesquero, y un eventual incremento del gasto público destinado a la atención de emergencias, en línea con el diagnóstico de vulnerabilidad que ya han presentado otras entidades del Estado para provincias como Guayas.
Qué significa para la política económica
Analistas económicos consultados sobre este tipo de proyecciones suelen señalar que la brecha entre el escenario base y el escenario de El Niño fuerte obliga al Gobierno a mantener un margen de maniobra fiscal para atender emergencias climáticas sin comprometer las metas de déficit acordadas con organismos multilaterales de crédito.
El propio Banco Central ha insistido en que sus proyecciones son revisables trimestralmente, en función de la evolución real de las variables climáticas y de la ejecución del gasto público en los próximos meses, por lo que la cifra de 2,7% para 2026 podría ajustarse nuevamente antes de que termine el año.
La actualización del BCE llega, además, en un momento en que distintas entidades del Estado revisan sus propios supuestos macroeconómicos para 2027, en función de la evolución real de las lluvias y del comportamiento de los ríos en las provincias más vulnerables, un ejercicio que condiciona tanto el presupuesto general del Estado como los planes de contingencia de los gobiernos locales.
El anuncio se conoce en un momento en que el país registra récords económicos en distintos frentes durante 2026, un contexto que el propio Gobierno ha utilizado para respaldar su discurso de recuperación, aunque persisten voces críticas sobre la distribución de esos beneficios entre distintos sectores productivos.









