- Dinorah Figuera, opositora venezolana respaldada por EE.UU., pidió que el diálogo con el chavismo priorice la crisis económica y a los presos políticos.
- Organismos de derechos humanos calculan más de 300 detenidos por motivos políticos en Venezuela.
- El chavismo liberó a 131 presos el 14 de agosto y asegura haber excarcelado a 1.046 desde enero.
- La segunda ronda de conversaciones está prevista para el 17 de septiembre, con la composición del Tribunal Supremo entre los temas de fondo.
La dirigente opositora venezolana Dinorah Figuera pidió este martes que el diálogo entre el chavismo y la oposición respaldada por Estados Unidos se enfoque en las necesidades concretas de los venezolanos y en la liberación de los presos políticos, antes de discutir cualquier acuerdo institucional.
Figuera, exdiputada y una de las voces más visibles de la oposición en el exilio, participó el lunes 15 de septiembre en un encuentro mediado por el cardenal Baltazar Porras. Según su relato, insistió en «poner al ser humano en el centro» de cualquier negociación.
La dirigente mencionó de forma directa a las madres venezolanas que no tienen recursos para alimentar a sus hijos, a los pacientes que no consiguen medicinas en los hospitales públicos y a los trabajadores que reciben salarios insuficientes para cubrir la canasta básica.
Antecedentes de un diálogo intermitente
Los intentos de negociación entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición se han repetido, con distintos formatos, desde hace más de una década, casi siempre sin resultados duraderos. La ronda actual retoma el contacto directo entre Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y principal negociador oficialista, y representantes de la oposición en el exterior.
El trasfondo económico agrava la urgencia: Venezuela atraviesa un deterioro económico profundo, con escasez de divisas, servicios públicos deficientes e inflación que sigue erosionando el poder adquisitivo de los hogares. A ese panorama se sumó, el pasado 24 de junio, un doble sismo que dejó más de 6.500 muertos, una cifra que ha presionado aún más los servicios de emergencia y la ya golpeada economía del país.
Los presos políticos, el punto más sensible
Organizaciones de derechos humanos calculan que hay más de 300 personas detenidas por motivos políticos en Venezuela. El chavismo liberó a 131 presos el 14 de agosto pasado, en un gesto que Figuera calificó como insuficiente frente a la magnitud del problema.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez sostiene, por su parte, que el Gobierno ha excarcelado a 1.046 personas desde el 3 de enero, una cifra que la oposición no ha podido verificar de forma independiente y que organismos internacionales observan con cautela.
Qué se juega en la segunda ronda
La próxima reunión está programada para el 17 de septiembre y abordará, según los propios negociadores, la composición del Tribunal Supremo de Justicia, las garantías civiles, los derechos políticos y la libertad de expresión, cuatro puntos que la oposición considera claves para cualquier proceso electoral futuro.
Figuera insistió en que el diálogo no puede convertirse en un ejercicio protocolario. «Mientras se discuten fórmulas institucionales, hay familias que no llegan a fin de mes», señaló, según la versión difundida tras el encuentro con el cardenal Porras.
La comunidad internacional observa el proceso con expectativas moderadas, después de rondas anteriores que se estancaron sin acuerdos verificables. La clave estará en si el chavismo acepta, esta vez, mecanismos de verificación independiente para las liberaciones y para la agenda de derechos políticos.
El caso venezolano no es el único frente en el que Washington negocia transiciones políticas en la región: Estados Unidos también propuso enviar petróleo a Cuba a cambio de una salida ordenada de Miguel Díaz-Canel, en una estrategia que combina presión económica y diplomática hacia los gobiernos aliados de Caracas.









