- Katheryn Pazos pide implementar racionamientos programados de inmediato para proteger los embalses.
- La cota de Mazar disminuyó siete metros en solo siete días debido al funcionamiento continuo de turbinas.
- Las centrales Paute-Molino y Sopladora operan al límite de sus cotas operativas de seguridad técnica.
- Especialistas reclaman decisiones técnicas oportunas para evitar desconexiones imprevistas mayores.
La difícil encrucijada del sistema eléctrico ecuatoriano vuelve al centro de la preocupación ciudadana tras confirmarse un rápido deterioro en las reservas hídricas del austro. De acuerdo con declaraciones emitidas por la expresidenta del Colegio Regional de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos del Litoral (Crieel), Katheryn Pazos, en el espacio televisivo Contacto Directo de Ecuavisa, es imprescindible iniciar racionamientos eléctricos preventivos y ordenados para resguardar la operatividad del embalse de Mazar antes de alcanzar niveles críticos irreversibles.
La experta señaló que entre el 5 y el 12 de octubre la cota del reservorio de Mazar se redujo en siete metros, pasando de 2.131 a 2.124 metros sobre el nivel del mar. Con este registro, la represa se encuentra a solo nueve metros de su umbral mínimo de operación, fijado en 2.115 metros, punto en el cual los equipos deben paralizarse obligatoriamente para no absorber lodo ni sufrir deformaciones en su maquinaria.
Sobrecarga de las plantas en el complejo Paute Integral
Este acelerado vaciamiento obedece a que la central Mazar operó con sus dos turbinas encendidas a plena potencia durante el reciente fin de semana, inyectando 170 megavatios a la red nacional de manera continua sin que las cuencas fluviales experimentaran aportes significativos de lluvia para recuperar el caudal extraído.
La presión también afecta de forma directa a las otras dos hidroeléctricas que conforman el complejo Paute. La planta Paute-Molino puso en marcha sus nueve generadores para abastecer cerca de 1.000 megavatios, situando su cota a escasos seis metros de su límite mínimo operativo. Mientras tanto, la central Sopladora descendió hasta colocarse a apenas tres metros de su nivel de riesgo, evidenciando el estrés extremo al que se somete la infraestructura hidráulica nacional.
Urgencia de medidas técnicas para proteger a los usuarios
Pazos remarcó que las autoridades deben dejar de lado consideraciones políticas para priorizar criterios técnicos rigurosos. Planificar desconexiones rotativas y comunicadas con suficiente anticipación permite a industrias, comercios y familias organizar sus actividades, protegiendo las reservas para afrontar los meses más secos del estiaje andino.
Cuidar el embalse de Mazar en este momento resulta esencial para evitar que el país sufra cortes imprevistos y de mayor duración en las próximas semanas. La gestión preventiva de la energía es el único camino viable para salvaguardar el bienestar colectivo y la estabilidad productiva del Ecuador.









