La inactividad física representa uno de los principales factores de riesgo para el deterioro progresivo del bienestar humano. No solo afecta la condición corporal a largo plazo, sino que también incide negativamente en facultades mentales esenciales como la memoria, la concentración y la capacidad de resolución de problemas. Por el contrario, integrar movimiento en la rutina diaria puede generar cambios positivos que van más allá de lo que muchas personas suelen imaginar, como el ejercicio en familia.
Evidencia científica sobre sus efectos
Recientemente, investigadoras de la Universidad de Nottingham Trent, en el Reino Unido, demostraron que una sesión de 45 minutos de ejercicio en familia produce mejoras inmediatas en las capacidades cognitivas tanto de progenitores como de descendientes. Esta conclusión cobra especial relevancia si se considera que una proporción considerable de adultos y jóvenes no cumple con los niveles mínimos recomendados de actividad física, lo que compromete su salud general y su agilidad mental.
Para llevar a cabo el análisis, publicado en la revista Healthcare, el equipo científico realizó primero entrevistas a 16 grupos familiares. Posteriormente, aplicaron un programa accesible basado en el “rugby tag”, una modalidad sin contacto físico que reduce riesgos y facilita la participación. Cada sesión constó de tres fases: calentamiento gradual, ejercicios orientados al desarrollo de destrezas y juegos dinámicos. Los resultados se compararon con un periodo de reposo sedentario para observar diferencias claras.
Beneficios comprobados
Tras la actividad, los niños obtuvieron puntuaciones más altas en pruebas de memoria operativa, lo que favorece su rendimiento escolar y su aprendizaje. Por su parte, los adultos mostraron mayor rapidez y precisión en el procesamiento de datos durante hasta 45 minutos después de finalizar la sesión. Además, se registró una respuesta más equilibrada de la insulina tras ingerir alimentos, lo que apunta a un mejor control de la glucemia y a una menor probabilidad de alteraciones metabólicas.
Si bien el estudio contó con una muestra reducida y evaluó efectos a corto plazo, sus hallazgos son prometedores. Las autoras destacan que el ejercicio en familia constituye una estrategia práctica, placentera y económica para fortalecer tanto la salud física como la salud mental. De este modo, se transforma en una herramienta valiosa para crear hábitos positivos que perduren en el tiempo.
Fuente: Confirmado.net
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