Las exportaciones de camarón se consolidan como el principal motor de ingresos externos de Ecuador, marcando un punto de inflexión en la estructura económica del país. Por primera vez en años, este producto supera ampliamente al petróleo, tradicional eje de la economía nacional, evidenciando un cambio progresivo hacia una matriz productiva más diversificada.

Transformación en la estructura productiva del Ecuador
Las ventas internacionales de camarón generaron más de 1.000 millones de dólares adicionales en comparación con las exportaciones de petróleo. Este resultado, destacado por la ministra de Economía y Finanzas, Sahira Moya, durante su participación en la Conference for Emerging Market Economies en Emiratos Árabes Unidos, refleja una transformación significativa en la economía ecuatoriana.
Históricamente dependiente del crudo, el país comienza a mostrar señales claras de diversificación productiva. El crecimiento del sector camaronero se convierte así en un indicador de cambio estructural, en el que los productos no petroleros adquieren un papel protagónico en la generación de divisas.
Impulso de políticas económicas y cooperación internacional
El fortalecimiento del sector acuícola no es un hecho aislado. Según explicó la ministra, el desempeño positivo responde a políticas económicas sostenidas en el tiempo, acompañadas por el respaldo de organismos multilaterales.
Instituciones como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo han apoyado a Ecuador mediante financiamiento orientado a mejorar la competitividad, ampliar la capacidad exportadora y fortalecer la producción del sector camaronero. Esta cooperación financiera ha permitido consolidar procesos productivos más eficientes y una mayor inserción en los mercados internacionales.
El desafío de sostener el dinamismo exportador
A pesar de los resultados favorables, el reto principal es mantener el crecimiento de las exportaciones no petroleras. La ministra Moya enfatizó que el Gobierno trabaja en medidas destinadas a consolidar la estabilidad macroeconómica y ordenar las finanzas públicas.
Una gestión fiscal responsable es considerada clave para sostener el crecimiento del sector productivo y fortalecer la confianza de los inversionistas. El objetivo es que la expansión económica derivada del auge camaronero tenga efectos sostenibles en el largo plazo y contribuya a una economía más sólida y menos dependiente de los ingresos petroleros.
Fuente: El Oriente
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