Ecuador enfrenta una nueva presión económica por el fuerte encarecimiento del diésel importado, un combustible clave para el transporte, la producción y la generación eléctrica. Aunque el precio internacional del petróleo sube, el país no logra beneficiarse plenamente debido al incremento de los costos de importación y la caída en sus exportaciones de crudo.

El resultado es una mayor carga fiscal para el Estado, que ahora asume un subsidio superior a USD 1,60 por galón de diésel, complicando aún más el objetivo de reducir el déficit fiscal y cumplir con los compromisos económicos internacionales.
El diésel premium se encarece casi 67% en un solo mes
Durante marzo de 2026, las importaciones de combustibles registraron un fuerte incremento. El caso más crítico fue el del diésel premium, cuyo precio pasó de USD 99,18 a USD 165,46 por barril, lo que representa un alza mensual de 66,8%.
También subieron otros derivados como el diésel 2, con un incremento de 49,7%, además de las gasolinas RON 95 y RON 80, que registraron aumentos de 33,6% y 41,8%, respectivamente.
El GLP también mantiene presión sobre el sistema de subsidios, mientras que el combustible Jet A-1 alcanzó el precio más alto entre los derivados, con USD 243,48 por barril.
El sistema de bandas obliga al Estado a asumir más subsidios
Aunque importar diésel es mucho más caro, el sistema de bandas vigente en Ecuador solo permite que el precio interno aumente un máximo de 5% mensual.
Esto significa que la diferencia entre el costo real y el precio de venta debe ser cubierta por el Estado. Actualmente, según datos de Petroecuador, el subsidio del diésel automotriz alcanza USD 1,601326 por galón.
En el caso del diésel utilizado para generación eléctrica, el subsidio es aún mayor y supera los USD 3,24 por galón.
Este escenario explica por qué el Gobierno decidió poner fin a las compensaciones económicas para los transportistas urbanos y limitar otros incentivos solo hasta el 15 de mayo.
La caída de exportaciones petroleras agrava el problema
A esta presión se suma una reducción en las exportaciones petroleras. En el primer trimestre de 2026, las ventas externas de crudo de Petroecuador cayeron 11,58%, pasando de USD 1.814 millones a USD 1.604 millones.
Además, el volumen exportado también bajó 12,07%, al pasar de 28,1 millones a 24,7 millones de barriles.
Aunque el precio internacional del petróleo ha subido por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, Ecuador no logra capitalizar completamente este escenario debido a su limitada capacidad de producción.
Campos maduros, baja inversión y restricciones operativas impiden aprovechar los ciclos favorables del mercado internacional.
Una paradoja energética que debilita la economía
El país enfrenta así una contradicción compleja: cuando sube el petróleo, también se encarece el diésel que necesita importar.
Esto transforma una posible oportunidad económica en una nueva presión fiscal, especialmente en un contexto donde el Fondo Monetario Internacional exige mayor disciplina en el control del déficit.
La dependencia de derivados importados y la debilidad estructural del sector petrolero convierten al subsidio en una carga cada vez más difícil de sostener.
El desafío ahora será equilibrar la estabilidad social, el costo político de eliminar subsidios y la necesidad urgente de sanear las finanzas públicas.
Fuente: La Hora
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