- La iniciativa «VAMOS en Acción», de VVOB y el Ministerio de Educación, reconoció a cuatro docentes ecuatorianos y a una escuela de Manabí.
- Un docente de Chunchi logró captar 1,55 litros de agua por metro cuadrado de malla para regar cultivos de babaco.
- La Unidad Educativa San Vicente sumó 24.591 votos públicos y ganó la mención especial por trabajo en equipo.
- El reconocimiento se enmarca en Escuela VAMOS, un modelo de formación para bachillerato técnico agropecuario.
Ecuador reconoció en septiembre de 2026 a un grupo de docentes que llevó la formación técnica agropecuaria más allá del pizarrón. La distinción «VAMOS en Acción» premió cuatro experiencias individuales y una colectiva, impulsadas por VVOB – education for development junto al Ministerio de Educación, Deporte y Cultura a través del programa ¡VAMOS! Vinculando el agroaprendizaje para un mundo sostenible.
Un modelo pensado para el bachillerato técnico
Escuela VAMOS forma a docentes y directivos de bachillerato técnico agropecuario para que conecten lo que enseñan con la realidad productiva de cada zona. La idea no es nueva en el discurso educativo, pero sí lo es que ahora se mida con resultados concretos: laboratorios, ferias, alianzas empresariales y datos de campo verificables.

Liderazgo, datos y proyectos con impacto medible
En los distritos Espíndola y Calvas–Gonzanamá–Quilanga, en Loja, el docente Alex Pardo impulsó un liderazgo distribuido que amplió los espacios de participación estudiantil. Ese trabajo derivó en la quinta Feria Distrital de Bachillerato Técnico, donde estudiantes mostraron proyectos frente a empresas aliadas del sector.
En la Unidad Educativa José Aquiles Valencia Delgado, María Lorena Zambrano creó un laboratorio agropecuario para registrar la germinación de semillas, la incubación de huevos y el análisis del pH del agua. El objetivo es que los estudiantes usen esos datos para tomar decisiones, no solo para memorizar teoría.
En Chunchi, Danny Yumisaca encaró un problema real de su comunidad: la escasez de agua. Con sus estudiantes desarrolló un sistema de captación con mallas para regar plántulas de babaco y logró reunir 1,55 litros de agua por metro cuadrado de malla instalada, mediante la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos.
En Quinindé, Gabriel Mendoza vinculó a su institución con la empresa Agroveterinaria Súper Producción para trabajar el cultivo de cacao, con foco en el uso racional de agroquímicos y en el manejo de microorganismos dentro de las parcelas escolares.
Manabí gana con el respaldo del público
La Unidad Educativa San Vicente recibió la Mención especial por trabajo en equipo tras acumular 24.591 votos en la votación pública de «VAMOS en Acción». Cinco docentes de la institución cubrieron distintos frentes: liderazgo distribuido, acompañamiento entre pares, manejo de datos, emprendimiento y vinculación con el sector productivo.
«La Escuela VAMOS fortaleció el trabajo colaborativo al enseñarnos a utilizar los datos para tomar decisiones más efectivas, identificar necesidades y compartir resultados para mejorar el aprendizaje de nuestros estudiantes», relató el equipo docente de la escuela manabita.
Un modelo que otras ciudades ya replican
La actualización docente ya es una tendencia visible en otras áreas educativas del país. En Quito, por ejemplo, más de 300 maestros participaron en el primer Summit de Educación de la UNIR para debatir el futuro de la enseñanza. También hay antecedentes de proyectos que llevan a jóvenes ecuatorianas a espacios internacionales de ciencia, como el reciente viaje de diez niñas ecuatorianas al Space Center de Houston.
Para VVOB, el reconocimiento no es un cierre sino un punto de partida: la organización busca documentar estas prácticas para replicarlas en otros distritos agropecuarios del país en los próximos ciclos lectivos, dentro de su cooperación con el Ministerio de Educación, Deporte y Cultura.
Del reconocimiento a la política pública educativa
El interés por medir resultados, y no solo intenciones, distingue a Escuela VAMOS de otros programas de capacitación docente. Cada experiencia premiada aporta una cifra o un producto verificable: litros de agua captados, especies analizadas en un laboratorio o votos ciudadanos que respaldan un proyecto colectivo. Esa lógica de evidencia es, según la propia VVOB, la que permite escalar un modelo piloto hacia una política más amplia de formación técnica agropecuaria.
El reto inmediato para las cinco experiencias reconocidas es sostener sus resultados sin depender exclusivamente del impulso inicial de un concurso. Mantener un laboratorio, una alianza con una empresa agroveterinaria o un sistema de captación de agua requiere presupuesto, mantenimiento y continuidad institucional, algo que tanto VVOB como el Ministerio de Educación, Deporte y Cultura reconocen como la siguiente etapa del programa.
Por ahora, el balance de «VAMOS en Acción» deja una lección concreta para el sistema educativo ecuatoriano: la innovación agropecuaria no siempre requiere grandes inversiones tecnológicas, sino docentes dispuestos a rediseñar su forma de enseñar con lo que tienen a mano, desde una malla de captación de agua hasta una hoja de cálculo compartida con sus estudiantes. Esa combinación de creatividad docente y datos verificables es, para VVOB, la señal más clara de que el modelo puede sostenerse más allá de una sola edición del reconocimiento.










