- Naomi Watts presentó su más reciente filme en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián.
- La intérprete británica advirtió sobre el avance de discursos de odio y extremismo en el escenario mundial.
- Resaltó la función del cine como catalizador de empatía ciudadana frente a la intolerancia contemporánea.
- La película explora dilemas morales profundos y las secuelas psicológicas de la persecución histórica.
- Instó a los creadores a utilizar el lenguaje audiovisual como una herramienta ética en defensa de los derechos humanos.
La destacada actriz británica Naomi Watts encendió las alertas este 19 de septiembre de 2026 en el marco de la 72.ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, al manifestar su honda preocupación por la normalización del odio, la xenofobia y los discursos extremistas en el debate público internacional. Watts compareció ante los medios de comunicación acreditados con motivo del estreno de su nueva obra dramática, producción cinematográfica que reflexiona sobre las consecuencias devastadoras del fanatismo ideológico y la persecución de minorías a lo largo de la historia reciente.
Una advertencia contra la indiferencia social y el fanatismo
Durante su concurrida rueda de prensa en el palacio Kursaal de la ciudad donostiarra, la dos veces nominada a los premios Óscar de la Academia declaró textualmente: «Me da miedo lo que está sucediendo en diversas partes del mundo; tenemos que estar profundamente vigilantes ante el resurgimiento de ideologías totalitarias que creíamos superadas». La actriz explicó que el proyecto audiovisual en el que participa indaga en los orígenes psicológicos del extremismo y muestra cómo la deshumanización gradual del adversario político o social allana el camino para la violencia sistemática y la fractura comunitaria.
Watts enfatizó que el cine, como arte respaldado históricamente por prestigiosas entidades como el British Film Institute, no puede permanecer neutral ni ajeno a los graves desafíos éticos de su tiempo. A su juicio, las producciones cinematográficas deben interpelar la conciencia del espectador y servir como un antídoto cultural frente al cinismo de quienes instrumentalizan el miedo colectivo para obtener réditos electorales o ventajas de poder. Esta vocación crítica dialoga con los grandes espectáculos musicales y culturales que también convocan a multitudes en América Latina, como la despedida de referentes artísticos de la talla de Rubén Blades con su concierto en Guayaquil, cuyas letras han defendido históricamente la dignidad de los pueblos y la vigencia irrenunciable de la justicia social.
El compromiso del artista ante la opinión pública y las audiencias
La actriz reflexionó igualmente sobre la responsabilidad indelegable que recae en las personalidades de alta visibilidad mediática al intervenir en discusiones públicas complejas. En una era dominada por la inmediatez de las redes sociales y el escrutinio digital continuo, Watts defendió el valor del testimonio fundamentado y reflexivo por encima de la complacencia superficial o el silencio cautelar.
Al contrastar la atención desmedida que reciben las polémicas de la farándula global, tales como los episodios de interés público en torno a figuras como J Balvin y Valentina Ferrer en el panorama mediático, la intérprete insistió en que los festivales cinematográficos deben preservar su esencia originaria como foros de deliberación humanista y encuentro cultural. Su intervención en San Sebastián concluyó con un enérgico llamamiento a las nuevas generaciones de creadores para que utilicen el lenguaje cinematográfico como una trinchera ética en defensa de los derechos humanos, la tolerancia activa y la coexistencia democrática en tiempos de incertidumbre.









