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Invita el amigo, no el promotor: cómo se usa la confianza para captar dinero

Llaves de un auto con un llavero dorado desgastado junto a un contrato firmado, con una reunión elegante y un vehículo de lujo al fondo
9 min de lectura
  • En esquemas de captación documentados en Quito, el ingreso era solo por recomendación de un miembro.
  • Las reuniones en hoteles llegaban a reunir entre 100 y 200 personas, según Primicias.
  • La SEC advierte que las víctimas de fraude por afinidad suelen evitar a las autoridades.
  • En 2025 hubo 200 noticias del delito por captación ilegal en Ecuador; Quito concentró 111.

En muchos esquemas de captación de dinero, la primera invitación no la hace el promotor. La hace un amigo, un compañero de trabajo, un vecino o un familiar que ya entró y, a veces, ya cobró. Esa cercanía pesa más que cualquier folleto: nadie pide un balance a quien conoce de toda la vida.

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Este análisis parte de la nota de Panorama Ecuador sobre por qué la riqueza visible genera confianza, publicada el 25 de septiembre de 2026, y se centra en la otra mitad del mecanismo: cómo el círculo cercano transmite esa confianza de una persona a otra.

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Círculos cerrados y reuniones en hoteles

Un reportaje de Primicias publicado en 2022 reconstruyó el funcionamiento de una red que vendía en Quito la criptomoneda OneCoin. Solo se podía participar por referencia de uno de los miembros. Los organizadores convocaban reuniones de 100 a 200 personas en hoteles, con entradas de entre USD 2 y USD 20, y ofrecían cenas costosas en restaurantes de la capital para convencer a los interesados.

El mismo reportaje describe redes de referidos en las que los participantes sumaban a familiares y amigos a cambio de comisiones. Así, cada nueva persona no llegaba por la publicidad, sino por la recomendación de alguien de su confianza. En febrero de 2021, un tribunal de Pichincha condenó en primera instancia a una integrante de esa red a cinco años de prisión por captación ilegal; en 2022 la sentencia seguía en apelación.

Según la Fiscalía General del Estado, en ese juicio se probó que la procesada ofrecía altas retribuciones económicas a cambio de comprar una moneda electrónica cuya circulación no está autorizada en Ecuador, por lo que la rentabilidad prometida no tenía respaldo. El tribunal fijó además una multa de 12 salarios básicos y una reparación de USD 10.000 para cada persona afectada.

La estructura importa por una razón práctica: quien invita rara vez se presenta como vendedor. Muchas veces cree en lo que ofrece, porque recibió pagos al inicio o porque vio a otros cobrar. Eso lo convierte en un canal eficaz y, en ocasiones, en otra víctima.

La vitrina que acompaña la invitación

La recomendación de un conocido suele apoyarse en una vitrina: autos, viajes, oficinas y celebraciones que parecen confirmar que el negocio funciona. La investigación científica muestra que esas señales influyen, aunque no siempre igual. En 1968, los psicólogos Anthony Doob y Alan Gross observaron en Estados Unidos que los conductores tocaban la bocina antes y más veces a un auto modesto que a uno de lujo; réplicas posteriores obtuvieron resultados dispares. En 2011, un estudio en Evolution and Human Behavior encontró trato preferente hacia quien vestía marcas de lujo, pero una réplica de 2017 no halló esos beneficios en el comportamiento.

El problema es que hoy esas señales se consiguen sin respaldo: un auto se arrienda, una oficina se alquila por horas y un viaje se muestra en redes. En algunos casos, además, quien vende la idea no tiene nada a su nombre y los bienes, las cuentas o la empresa figuran a nombre de una pareja o un familiar. Por eso conviene consultar los registros con el nombre de quien habla y con el de quien firma.

Por qué funciona la invitación de un conocido

La psicología social ofrece varias piezas para entender el fenómeno. La primera es la prueba social: cuando otras personas cercanas ya confiaron, bajamos la guardia. Si el primo, el médico del barrio y el compañero de oficina ya invirtieron, preguntar parece una descortesía.

La segunda es la reciprocidad. Las invitaciones a comer, los favores y los regalos que llegan antes de cualquier propuesta crean una sensación de deuda. Cuando por fin aparece el negocio, rechazarlo se siente como una falta de gratitud.

La tercera es la combinación que describe el modelo de contenido de los estereotipos, propuesto en 2002 por la psicóloga Susan Fiske y sus colegas. Juzgamos a las personas por su competencia y por su calidez. El estatus visible sugiere competencia; la generosidad y la cercanía aportan calidez. Quien reúne ambas cosas despierta admiración, y a quien admiramos le preguntamos poco.

La investigación sobre fraudes financieros lo confirma desde otro ángulo. Catherine Carey y John Webb, en un estudio publicado en 2017 en el Journal of Financial Crime sobre esquemas Ponzi, describen cómo los promotores imitan de forma convincente las señales de confiabilidad y concluyen que las personas más confiadas son las que menos verifican antes de invertir.

El fraude por afinidad y el silencio del grupo

La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) llama affinity fraud a las estafas que se aprovechan de la confianza dentro de grupos identificables: comunidades religiosas, étnicas, profesionales o de adultos mayores. En su alerta para inversionistas, advierte que muchos de estos esquemas son de tipo Ponzi o piramidal, en los que el dinero de los nuevos participantes paga a los anteriores y crea la ilusión de éxito.

La misma institución señala que, en muchos esquemas Ponzi, los organizadores no realizan ninguna inversión legítima: se dedican a atraer dinero nuevo para cubrir los pagos prometidos y desvían parte de los fondos para uso personal. En esos casos, el estilo de vida que sirve de gancho puede estar financiado con el dinero de los primeros participantes.

La SEC añade un rasgo clave: las víctimas a menudo no acuden a las autoridades y prefieren resolver el problema dentro del grupo, sobre todo cuando líderes respetados participaron en la captación. Denunciar implica admitir que uno fue engañado y, además, señalar a alguien cercano. Ese silencio retrasa las alertas y permite que el esquema siga sumando personas.

En Ecuador, el fraude por afinidad no es un delito autónomo. Los hechos se analizan como estafa (artículo 186 del COIP), que exige un engaño anterior a la entrega del dinero, o como captación ilegal (artículo 323), que exige intermediación financiera no autorizada, habitual y masiva.

No todo incumplimiento es un delito. La Constitución prohíbe la prisión por deudas, salvo en pensiones alimenticias, y un contrato incumplido se reclama por la vía civil. El artículo 187 del COIP sanciona con uno a tres años el abuso de confianza, cuando alguien dispone de dinero que recibió con la condición de devolverlo o de usarlo para un fin determinado.

Lo que muestran los números

Entre 2017 y el 4 de abril de 2022, la Fiscalía registró 756 investigaciones por captación ilegal y solo ocho terminaron en condena, según los datos que publicó Primicias. De esas causas, 418 seguían en investigación previa y 265 habían sido archivadas. La investigación previa tiene plazos máximos, de hasta dos años para delitos con penas superiores a cinco años, y muchas causas se archivan antes de llegar a juicio.

El delito sigue presente. En 2025 se registraron 200 noticias del delito por captación ilegal de depósitos, un 31,6 % más que en 2019, con datos de la Fiscalía analizados por el Observatorio Ecuatoriano del Crimen Organizado. Quito concentró 111 casos y Riobamba 26. Durante los primeros cuatro meses de 2026, la Superintendencia de Bancos identificó además 14 entidades que operaban sin autorización para captar dinero.

La distancia entre denuncias y condenas tiene explicaciones técnicas: probar el engaño previo o la captación masiva exige documentos que muchas víctimas no conservaron. También influye el silencio: una pérdida que se reclama en privado no llega a los registros.

Cuando la invitación llega de alguien cercano

Recibir una propuesta de un amigo no obliga a decidir en ese momento. Algunas pautas ayudan a separar la relación personal del negocio:

  1. Pida el negocio por escrito. Contrato, riesgos y datos de la empresa. Una relación de confianza no reemplaza un documento; «cuentas claras, amistades largas».
  2. Pregunte de dónde sale la ganancia. Si quien invita no sabe explicar qué actividad produce el rendimiento, tampoco sabe si existe.
  3. Verifique a la empresa, no a la persona. Existencia, representantes y autorización para recibir dinero se consultan en registros públicos, como detalla la guía de Ecuador 360 sobre qué comprobar antes de invertir.
  4. Desconfíe de la prisa y del secreto. «Quedan pocos cupos» o «no lo comentes todavía» buscan que la decisión llegue antes que las preguntas.
  5. No confunda los primeros pagos con una prueba. En un esquema Ponzi, los pagos iniciales pueden salir del dinero de nuevos participantes.
  6. Averigüe si quien invita cobra por hacerlo. Una comisión por referir no es ilegal en sí misma, pero cambia la naturaleza de la recomendación.

Si el dinero ya se entregó

Después de la inversión aparece otro mecanismo conocido: el costo hundido, estudiado por los psicólogos Hal Arkes y Catherine Blumer en 1985. Quien ya perdió dinero tiende a aceptar nuevas promesas, o incluso a entregar más, para no admitir la pérdida. Si los pagos se atrasan y llegan pedidos de dinero adicional para «liberar» ganancias o completar trámites, conviene detenerse.

Conservar contratos, comprobantes de transferencia, facturas y conversaciones completas con sus fechas es la base de cualquier reclamo. También sirve ordenar cronológicamente las explicaciones recibidas y buscar asesoría legal para decidir entre la vía civil y una denuncia ante la Fiscalía. No todo negocio que fracasa es un delito, pero solo una revisión de los documentos permite saberlo.

Hablar a tiempo también protege a otros. Una denuncia o una consulta con autoridades puede evitar que el mismo esquema llegue al siguiente amigo, compañero o vecino del círculo.

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