El panorama de las relaciones internacionales en el hemisferio occidental experimenta una notable alteración debido a las recientes fricciones aduaneras. Efectivamente, la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva manifestó un rechazo categórico ante las inminentes medidas proteccionistas norteamericanas. El mandatario brasileño argumentó que la actual política comercial de Estados Unidos perjudica de manera injustificada las exportaciones estratégicas de su nación.
Consecuentemente, el líder progresista instó a su Gabinete ministerial a diversificar los vínculos internacionales y explorar mercados alternativos de inversión. Lula da Silva enfatizó la disposición de Brasil para sostener negociaciones bilaterales basadas en la equidad y el respeto mutuo. Sin embargo, remarcó con firmeza que no tolerará que su país sea tratado de forma displicente por las autoridades de Washington. Por lo tanto, el ejecutivo suramericano calificó las acusaciones de supuestas prácticas desleales como un argumento fundamentado en datos macroeconómicos totalmente erróneos.
Divergencias estadísticas y la búsqueda de nuevos aliados
Las autoridades brasileñas cuestionaron la legitimidad de los gravámenes adicionales del veinticinco por ciento anunciados previamente por la Casa Blanca. Ciertamente, la política comercial de Estados Unidos carece de un déficit real en su balanza de pagos con el gigante sudamericano. Por consiguiente, el jefe de Estado sugirió que los argumentos esgrimidos por las agencias federales norteamericanas resultan estadísticamente inconsistentes.
En este contexto de restricciones arancelarias, el gobierno brasileño evalúa estrechar sus lazos económicos y comerciales con la República Popular China. Si las corporaciones norteamericanas deciden paralizar sus inversiones locales, Brasil canalizará sus ofertas exportables hacia aquellos actores internacionales interesados. Indudablemente, la búsqueda de nuevos socios comerciales constituye una respuesta simétrica frente a las presiones fiscales unilaterales ejercidas desde el Norte.

Responsabilidades institucionales y la controversia de la oposición
El mandatario brasileño exteriorizó su desconcierto ante la hostilidad de Washington tras su reciente encuentro bilateral con el presidente Donald Trump. Para el ejecutivo, el actual secretario de Estado, Marco Rubio, instrumentaliza de manera perjudicial la política comercial de Estados Unidos. Lula criticó fuertemente la comparecencia de Rubio ante el Senado, donde se excluyó a Brasil de la lista de aliados hemisféricos.
Finalmente, el presidente responsabilizó al candidato opositor Flávio Bolsonaro por gestionar activamente la imposición de sanciones restrictivas contra su propia patria. Estas maniobras partidistas fueron tildadas de traición debido al impacto negativo que generan sobre la estabilidad macroeconómica del territorio nacional. En conclusión, la consolidación de la autonomía productiva frente a las directrices de Washington definirá el rumbo geopolítico de la región.
Fuente: cnnespanol.cnn.com
