Se termina el subsidio y crece la preocupación en el transporte público
Abril fue el último mes en el que el Gobierno entregó compensaciones económicas a ciertos transportistas por la eliminación del subsidio al diésel, una ayuda que estuvo vigente desde septiembre de 2025.

Durante ocho meses, el Ejecutivo otorgó transferencias mensuales de entre $400 y $700 por unidad para el transporte intercantonal. Solo en Quito, tomando en cuenta los cerca de 3.000 buses que operan en la capital, se estima que se destinaron casi $18 millones.
Ahora, con el fin de este apoyo económico, los transportistas advierten que el sistema enfrenta serias dificultades para mantenerse operativo.
No piden subir el pasaje, sino garantizar equilibrio económico
Según Edwin Cueva, vocero de la Cámara de Transporte de Quito, el gremio no está solicitando un aumento inmediato de la tarifa del pasaje, sino que el Municipio garantice el equilibrio económico del sistema.
La propuesta consiste en definir una tarifa técnica real, es decir, el costo verdadero de operación del servicio, y luego establecer cuánto puede pagar el usuario sin afectar su economía.
La diferencia entre ambos valores sería cubierta mediante un mecanismo de compensación municipal.
El Fondo Metropolitano de Transporte sería la solución
Los transportistas plantean la activación del denominado Fondo Metropolitano de Transporte, una herramienta que ya está reglamentada, pero que hasta ahora no ha sido ejecutada.
Este fondo permitiría cubrir la brecha entre la tarifa técnica y la tarifa socialmente justa que pagan los ciudadanos.
Como ejemplo, Cueva explicó que actualmente en sistemas como el Trolebús y la Ecovía, el usuario paga $0,35, pero el Municipio desembolsa $0,62 adicionales por pasajero, por lo que la tarifa técnica real es de $0,97.
En el caso del Metro de Quito, donde el pasaje cuesta $0,45, el cabildo también compensa con más de $1 por usuario.
Proponen peajes urbanos y aportes de vehículos de alta gama
Para financiar este fondo, el gremio plantea varias alternativas, entre ellas la implementación de peajes urbanos o contribuciones especiales de propietarios de vehículos de alta gama.
La idea es que quienes generan mayor carga sobre la movilidad urbana también aporten al sostenimiento del transporte público.
Este modelo permitiría evitar un alza directa en el pasaje y, al mismo tiempo, sostener financieramente a las operadoras.
Mover un bus cuesta más de lo que actualmente se recauda
Uno de los principales problemas es el alto costo operativo. Según los transportistas, movilizar un kilómetro en bus cuesta aproximadamente $1,80.
Sin embargo, con una tarifa promedio real de $0,30 —considerando que niños y adultos mayores pagan medio pasaje— actualmente se necesitan al menos seis pasajeros por kilómetro para cubrir costos, pero apenas se movilizan unos tres.
Con una ocupación de 3,5 pasajeros, la tarifa debería subir a $0,51 para lograr sostenibilidad.
Buscan un nuevo modelo de gestión para el transporte
Además del fondo económico, los transportistas proponen un nuevo modelo de gestión que contemple el reconocimiento del valor por kilómetro recorrido, un porcentaje por pasajeros transportados, distancia recorrida e incluso criterios según los quintiles de ingresos.
Este esquema buscaría modernizar el sistema y hacerlo financieramente viable a largo plazo.
Desde el 13 de mayo comenzarán mesas técnicas de diálogo
Tras la reciente suspensión de operaciones por dos horas que complicó la movilidad en Quito, desde el próximo 13 de mayo se instalarán mesas técnicas entre el gremio y el Municipio.
En estas reuniones se analizarán estudios técnicos tanto del sector transportista como del cabildo para definir soluciones sostenibles que eviten nuevas paralizaciones y afectaciones a los usuarios.
El futuro del transporte público capitalino dependerá ahora de estos acuerdos.
Fuente: El Universo
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