- El 66% de los empleados de organizaciones ecuatorianas usa IA a diario, pero el 33% lo hace con cuentas personales no autorizadas.
- El fenómeno se conoce como «Shadow AI»: herramientas de inteligencia artificial que los trabajadores usan sin control ni supervisión de la empresa.
- El 70% de las organizaciones en Ecuador no cuenta con una política interna de uso de IA, según datos de ESET.
- Expertos advierten que las cuentas personales quedan «completamente abiertas», sin ningún control corporativo sobre los datos compartidos.
El 66% de los empleados de organizaciones en Ecuador utiliza inteligencia artificial a diario en su trabajo, pero un 33% lo hace a través de cuentas personales no autorizadas por sus empleadores, según un análisis de expertos en ciberseguridad consultados sobre el fenómeno conocido como «Shadow AI».
El término describe el uso de herramientas de inteligencia artificial —como asistentes conversacionales o generadores de contenido— que los trabajadores incorporan a sus tareas diarias sin pasar por los canales de aprobación ni los controles de seguridad de la organización.
Un riesgo que la mayoría de empresas no regula
Según datos citados por especialistas de ESET Ecuador, el 70% de las organizaciones del país no cuenta con una política interna que regule el uso de inteligencia artificial entre sus empleados. Esa ausencia de reglas claras deja a las compañías expuestas a fugas de información sensible sin que exista, muchas veces, conciencia del riesgo.

Paul Nacimba, experto en ciberseguridad de GMS, explicó que el problema central está en el tipo de cuenta que usan los empleados. «Cuando se utilizan cuentas personales, todo queda completamente abierto: la empresa no tiene ningún control», señaló, en referencia a la información que los trabajadores comparten sin saberlo con proveedores externos de IA.
Formación insuficiente sobre el uso seguro de la IA
El análisis también reveló que el 70% de los empleados en Ecuador recibe una capacitación básica o insuficiente sobre el uso seguro de herramientas de inteligencia artificial en el entorno laboral, un vacío que Iván Ortiz, director del programa de Ciberseguridad de la Universidad de las Américas, atribuye a la velocidad con la que estas herramientas se han adoptado frente al ritmo más lento de las políticas corporativas.
Alrededor de 4 de cada 10 empleados reconoce usar cuentas personales de IA para tareas relacionadas con su trabajo, una práctica que expone datos de clientes, contratos o información financiera a plataformas que no están sujetas a los acuerdos de confidencialidad de la empresa.
Recomendaciones para cerrar la brecha
Daniel Tenorio, especialista de bSmart y de ESET Ecuador, recomienda que las empresas implementen cuentas corporativas de IA con controles de acceso definidos, en lugar de prohibir por completo el uso de estas herramientas, una medida que en la práctica solo empuja a los empleados hacia soluciones personales todavía menos controladas.
Los especialistas coinciden en que la solución pasa por una combinación de política clara, capacitación continua y herramientas corporativas homologadas, en lugar de restricciones que, según advierten, rara vez logran frenar el uso informal de la tecnología dentro de las organizaciones.
Qué pueden hacer los empleados mientras tanto
Mientras las organizaciones implementan políticas formales, los especialistas recomiendan a los empleados evitar ingresar información confidencial, datos de clientes o documentos internos en plataformas de IA que no hayan sido aprobadas explícitamente por su empleador, y preferir siempre las versiones corporativas o empresariales de estas herramientas cuando estén disponibles.
El fenómeno se suma a otros riesgos ya identificados en el uso cotidiano de la inteligencia artificial en el país, como el impacto que las herramientas generativas ya tienen sobre las calificaciones y la retención de los estudiantes, un patrón que refleja la misma brecha entre la adopción acelerada de estas herramientas y la falta de controles claros sobre su uso.









