El presidente Daniel Noboa anunció un acuerdo de gobierno a gobierno para concretar una gran compra de medicinas a India. No obstante, informes oficiales de la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa) ya habían formulado advertencias explícitas sobre la calidad de los fármacos procedentes de ese país asiático. Esta situación plantea interrogantes sobre la seguridad y el cumplimiento normativo que regirá esta operación estratégica para el sistema de salud ecuatoriano.
En los últimos años, la nación asiática ha impulsado activamente la aceptación internacional de su Farmacopea India (IP), el conjunto de estándares técnicos que regula la elaboración, control y calidad de sus medicamentos. Hasta la fecha, este esquema ha sido adoptado por 20 países alrededor del mundo, aunque su reconocimiento dista de ser universal. India ostenta una de las tres industrias farmacéuticas de medicamentos genéricos más grandes y dinámicas del planeta. Sus productos logran ingresar y comercializarse en mercados con marcos regulatorios estrictos, tales como Estados Unidos, la Unión Europea, Australia y Japón, lo que refleja cierta capacidad productiva, mas no exime de cuestionamientos locales.
Informe a la Nación
En el Informe a la Nación presentado el 24 de mayo de 2026, el mandatario ecuatoriano detalló que el convenio con India proveerá medicamentos de supuesto “primer nivel”, elaborados bajo parámetros similares a los de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). Este anuncio surge en un momento crítico, en medio de una crisis prolongada y profunda de desabastecimiento que afecta a toda la red de salud pública del Ecuador. La carencia de insumos ha obligado a miles de pacientes a buscar alternativas en el mercado privado, generando mayores gastos y demoras en tratamientos esenciales.
Pese a la urgencia, los detalles técnicos, financieros y operativos de esta adquisición aún no han sido divulgados oficialmente. La ministra de Gobierno, Nataly Morillo, indicó que se pretende cubrir “casi el 100%” de los fármacos considerados prioritarios por las autoridades sanitarias nacionales. El presidente Noboa recalcó que se trata de una negociación directa entre Estados, lo que, según sus palabras, facilitaría el acceso a precios más competitivos y condiciones favorables. Paralelamente, se ha creado una nueva empresa pública encargada de centralizar la distribución, el abastecimiento y las compras externas de medicamentos, reestructurando así la gestión logística estatal.
Antecedentes: diálogos formales desde el año 2023
Este acercamiento comercial no es un hecho aislado, sino la etapa más avanzada de conversaciones diplomáticas y técnicas iniciadas al menos desde marzo de 2023, durante la administración del expresidente Guillermo Lasso. Según registros oficiales del Gobierno de India, autoridades de ese país sostuvieron una reunión virtual con el entonces embajador ecuatoriano Teodoro Maldonado. En ese encuentro, se analizó la posible adopción en Ecuador del programa estatal indio de medicamentos de bajo costo denominado Pradhan Mantri Bhartiya Janaushadhi Pariyojana (PMBJP).
Poco después, en agosto de 2023, el Ministerio de Salud Pública (MSP) solicitó formalmente a Arcsa que evaluara un borrador de Memorando de Entendimiento para la Cooperación Farmacopea. Dicho documento contemplaba expresamente la aceptación total de la Farmacopea India como norma técnica válida para la producción y control de medicamentos dentro del territorio nacional. Sin embargo, un informe técnico elaborado en febrero de 2024 por tres especialistas de Arcsa —al que se tuvo acceso detallado— cambió el rumbo de estas intenciones iniciales.
Dictamen del Arcsa
El dictamen oficial de Arcsa concluyó que reconocer la Farmacopea India como referencia normativa resultaba “no viable” desde puntos de vista jurídicos, científicos y regulatorios. Los profesionales explicaron que dicha normativa carece de elementos fundamentales: relevancia internacional probada, rigor científico suficiente, aceptación amplia entre organismos mundiales, transparencia en sus procesos, armonización con estándares globales y validación por parte de entidades de alto prestigio. Además, se advirtió que esta farmacopea no cuenta con el respaldo de agencias reguladoras consideradas de alta madurez técnica, tal como lo exige la normativa ecuatoriana vigente, específicamente en el Artículo 26 del Acuerdo Ministerial 586.
Esta discrepancia técnica explica por qué, aun cuando hoy se avanza en las compras, persisten las dudas sobre si los estándares de calidad serán equiparables a los que Ecuador exige habitualmente a sus proveedores locales o internacionales tradicionales. Mientras tanto, en los hospitales públicos de Quito y otras ciudades, la realidad sigue siendo la misma: los pacientes deben recurrir a farmacias privadas para completar sus tratamientos, a la espera de que estas nuevas importaciones resuelvan definitivamente el desabastecimiento.
Fuente: Primicias
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