- Sportek S.A.S., operadora de Ecuabet, facturó USD 101,1 millones en 2025, según cifras del SRI.
- Del Impuesto a la Renta ordinario, la empresa pagó solo USD 120.714 ese mismo año.
- El sector completo de pronósticos deportivos pasó de USD 6,7 millones a USD 110,2 millones en ingresos entre 2024 y 2025.
- Un impuesto único del 15% vigente desde julio de 2024 explica la brecha entre ingresos y tributación ordinaria.
La casa de apuestas deportivas más grande del país pagó al fisco una fracción mínima de lo que facturó. El Servicio de Rentas Internas (SRI) reveló que Sportek S.A.S., la empresa que opera la plataforma Ecuabet, declaró ingresos por USD 101,1 millones durante 2025, mientras que su pago de Impuesto a la Renta ordinario fue de apenas USD 120.714.
Por qué la brecha no es un error de cálculo
La diferencia se explica en el diseño tributario específico que rige a las casas de apuestas en el país. El punto de quiebre llegó con la Ley de Eficiencia Económica, aprobada en 2023, que creó un impuesto a la renta único del 15% para las empresas de pronósticos deportivos. La norma entró en vigencia en julio de 2024 y reemplazó, para este sector, el esquema tradicional de Impuesto a la Renta basado en utilidades netas.
En la práctica, eso significa que una empresa de apuestas deportivas puede declarar un margen de utilidad contable bajo —por comisiones a proveedores tecnológicos, pagos a afiliados y premios entregados a los usuarios— y aun así cumplir con el tributo especial, calculado sobre una base distinta a la del Impuesto a la Renta ordinario. Bajo ese esquema, Ecuabet declaró haber pagado USD 7 millones en el impuesto específico para pronósticos deportivos desde septiembre de 2024, cifra que la empresa presenta como su aporte principal al fisco. La normativa publicada por el SRI detalla que el tributo se calcula sobre los ingresos netos del operador, no sobre las utilidades declaradas.
Un mercado que se multiplicó por 16 en un año
Ecuabet no opera sola. El SRI identificó 26 empresas registradas bajo el código CIIU R9200.03, dedicado a la gestión de pronósticos deportivos, que en conjunto facturaron USD 110,2 millones en 2025. Un año antes, ese mismo grupo apenas había declarado USD 6,7 millones.
El salto responde a la consolidación del negocio tras la salida de Red de Servicios Ecuador, el operador que manejó Ecuabet entre 2021 y 2024. Esa compañía declaró USD 10,3 millones en ingresos solo en 2024 y acumuló USD 53,3 millones en sus cuatro años de operación, además de USD 2,6 millones en Impuesto a la Renta durante ese periodo. Fuera del código CIIU principal, otras 12 empresas vinculadas al negocio de apuestas declararon USD 5,5 millones adicionales, entre ellas Sportbet S.A., con USD 3,8 millones en ingresos durante 2025. Hasta junio de 2026, el SRI contabilizaba 29 empresas activas bajo el código específico de pronósticos deportivos.
Vínculos societarios que abren preguntas
Ecuabet mantiene además una vinculación con la Fundación Prosperar Salud, según los registros revisados. En paralelo, existe al menos una sociedad civil, Forbet S.C., que opera en el mismo mercado de apuestas deportivas pero queda fuera del control directo de la Superintendencia de Compañías, Valores y Seguros, precisamente por su figura societaria distinta a la de una empresa mercantil regular. Esa diferencia de forma jurídica abre una discusión sobre el nivel de supervisión que reciben los distintos operadores del sector, en momentos en que el negocio de las apuestas deportivas online crece de forma acelerada en Ecuador.
Formalización, no solo más consumo
El salto de USD 6,7 millones a USD 110,2 millones en ingresos declarados por el sector en apenas un año no responde únicamente a mayor consumo de apuestas. Parte del incremento se explica por la formalización de empresas que antes operaban con menor declaración fiscal y que, tras la entrada en vigencia del código CIIU específico, quedaron obligadas a reportar bajo esa categoría. Ese crecimiento coincide además con una tendencia regional: varios países de América Latina han endurecido en los últimos años sus marcos regulatorios para este tipo de plataformas, presionados por organismos de control financiero que piden mayor transparencia sobre el origen y destino del dinero que mueve la industria del juego.
El SRI, en el centro de otros frentes fiscales
El SRI no ha anunciado hasta ahora una revisión adicional específica sobre Ecuabet ni sobre el resto de operadoras de pronósticos deportivos, más allá de la aplicación del régimen tributario vigente desde 2024. La entidad mantiene además otros procesos abiertos este año, entre ellos la auditoría de los estados financieros de Petroecuador correspondientes al periodo 2022-2024, otro frente que pone a prueba la capacidad de fiscalización de la entidad recaudadora en distintos sectores de la economía.
Analistas tributarios consultados por medios económicos del país han señalado que este tipo de esquemas diferenciados busca simplificar la fiscalización de un sector con alta rotación de dinero y difícil trazabilidad de utilidades reales, aunque también genera dudas sobre si el aporte fiscal total refleja el tamaño real del negocio.









